Como el diputado del PRO insistía, el santafesino siguió: “¡Cállese la boca, payaso! ¡Cállese la boca y deje que los otros hablen!”, y se dirigió hacia la titular del Cuerpo, Cecilia Moreau: “Señora presidenta hágalo callar. Cállese la boca”, ante los aplausos de sus compañeros de banca.
Diputada Toniolli, Eduardo - Sesión 28-02-2023
Por su parte, Iglesias le pidió la palabra a la presidenta de la Cámara y lanzó entre abucheos: “No se pongan nerviosos compañeros, voy a leer un discurso de la querida compañera vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner que se refería…”. Hizo una pausa y preguntó: “¿Puedo señora presidenta? ¿Puedo empezar?”, a lo que Moreau le respondió: “Le di la palabra”.
Tras el asentimiento, el dirigente del PRO hizo propias las palabras de CFK: “Creo que ameritan unas palabras los episodios que pudimos ver los argentinos del pasado 19 de diciembre. Es un manual de instrucciones políticas para saqueos, violencia y desestabilización de Gobierno que tiene su historia y quiero ser sincera, se inauguró con el gobierno de Alfonsín, sectores políticos y, fundamentalmente, del PJ”.
Y remató con una reflexión: “El día que dejemos de hacer golpismo en la Cámara, que es la Cámara de la Democracia, quizás podamos tener un país”.
Camaño echó a un gremialista
La sesión atravesó otro momento de tensión en el inicio, cuando Graciela Camaño (Identidad Bonaerense) denunció a los gritos la presencia en los palcos del recinto de Carlos Ortega, el gremialista de la seguridad social al que le atribuyó la autoría intelectual de los afiches de escrache hacia los legisladores nacionales que están en contra del proyecto de moratoria previsional.
Los carteles en cuestión, que fueron colgados en distintas dependencias de ANSeS, mostraban los rostros de los diputados opositores, acompañados de la inscripción: "Gracias a estos tipos más de un millón de ciudadanos no van a poder jubilarse. Legislan para un pueblo que odian".
Al identificarlo en una de las plateas del recinto, Camaño reclamó que "ese personaje se retire". El gremialista se fue del palco.
Tras este incidente, la Cámara de Diputados rechazó tratar sobre tablas un proyecto de resolución impulsado por Juntos por el Cambio para repudiar los carteles de escrache.
Quórum, con lo justo (Máximo, besito y chau)
El oficialismo consiguió esta mañana el número de Diputados para sesionar, gracias a la presencia de la Izquierda, aliados y un sector del interbloque Federal.
El FdT había logrado asistencia perfecta con sus 118 integrantes sentados en sus bancas (incluida la presidenta de la Cámara Baja, Cecilia Moreau), sumado a los cuatro diputados del Frente de Izquierda (Myriam Bregman, Nicolás del Caño, Romina del Plá y Alejandro Vilca), dos diputados del Frente de la Concordia (Diego Sartori y Carlos Fernández) y Luis Di Giácomo de Juntos Somos Río Negro, pero faltando unos minutos para las 11.00 todavía le restaban cuatro representantes para llegar al número de 129.
Máximo Kirchner fue uno de los últimos oficialistas en ingresar al recinto, y se retiró antes de que comience el Himno Nacional. Previamente, cruzó unas palabras con el jefe de la bancada, Germán Martínez. Luego tiró un beso al aire y se fue. Más tarde retornó a su banca.
A último momento ingresaron los socialistas santafesinos Mónica Fein y Enrique Estévez, seguido de los peronistas disidentes de Identidad Bonaerense Alejandro "Topo" Rodríguez y Graciela Camaño.
Con la sesión iniciada, los diputados de Juntos por el Cambio bajaron al recinto para participar del debate. Cabe recordar que la principal coalición opositora se niega a dar quórum en rechazo por el proyecto de juicio político a la Corte Suprema de Justicia.
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