Para Ambasch, que forma parte de la asesoría de la gestión provincial de la pandemia, el camino está muy marcado para que el coronavirus que genera el Covid (enfermedad) vaya mutando a versiones mucho más contagiosas, pero menos mortales. Esta muy posible evolución selectiva se da por la tendencia a la supervivencia que tiene el virus, que depende directamente de los infectados para poder reproducirse (si se muere el anfitrión, se muere el huésped).
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Ómicron podría ser el fin de la pandemia.
Bajo esta lógica, y con un “freno de emergencia” irremplazable como la vacuna, los efectos de la pandemia podrían comenzar a disminuir progresivamente, no sin antes generar situaciones de zozobra como el brote actual. “Si sumamos la gente vacunada y aquellos que se contagiaron, que hacen inmunidad natural, habrá mucha gente que genere anticuerpos”, continuó el infectólogo, haciendo referencia al fortalecimiento del sistema inmune que permite cursar la enfermedad sin mayores complicaciones.
“Tenemos la ventaja que la ocupación de camas es de 5,7% y creo que es más por Delta que por Ómicron”, detalló el especialista. Según sus proyecciones, la escalada de casos actual continuaría por algunas semanas más, para luego generar una caída igualmente abrupta de los casos, a diferencia de las otras dos olas, que se amistaron en números altos.
Esto se debe a la gran cantidad de contagiados que generarán anticuerpos, sumados a la vacunación, generando una inmunidad híbrida a formas severas de la enfermedad. Cabe recordar que Córdoba rozó los 10 mil casos diarios en el día de ayer, una cifra inédita en lo que va de la pandemia, y que probablemente sea superada tras el paso de año nuevo.
Todo ello generado por Ómicron, que representa el 70% de los casos. Hace dos semanas, en Córdoba dominaba Delta.
De cualquier manera, lo expresado por el infectólogo no implica que la pandemia termine de un día para el otro. El riesgo actual es máximo, aunque con buenos vientos.