Su situación es más grave ya que terminó hiriendo a uno de los efectivos que cuidaba a Milei
En su defensa, alegó haber estado borracho: "Si hubiera querido atentar contra el jefe de Estado me hubiera puesto gorra y barbijo” amplió.
Este ex funcionario de Cultura de Concepción del Uruguay reconoció ser un consumidor de drogas desde los 13 años de edad. También, sostuvo que vivió una relación tóxica con la madre de sus hijas y que por ello terminó denunciado y condenado en Entre Ríos.
Por sus problemas personales, este padre de tres hijas perdió su empleo y viajó a la Capital Federal, donde consiguió trabajos temporarios. Terminó acusado por un incidente en un parador de indigentes en Parque Chacabuco, en donde le colocaron una tobillera electrónica.
Volvió a ser demorado varias veces por no utilizar ese elemento de control de manera permanente.
“Yo no veía donde estaba el auto, solo los gorritos de los granaderos. Agarré y tiré esa botella sin ver si le pegaba a alguien o dónde estaba específicamente el Presidente. La tiré para esa zona”, admitió Mercanzini.
Cerró su declaración indagatoria afirmando: “Cuando vi en Crónica TV que me buscaba Interpol, me entregué. Mi abogado oficial de Entre Ríos me dijo que me lo hiciera. Lo único que quiero es pedir disculpas por lo que hice y donde esté detenido voy a pedir asistencia psicológica”.
El botellazo al presidente Javier Milei desde 6 puntos de vista