Con todo, la mayoría de los sondeos no muestran a la inseguridad como la principal preocupación de los ciudadanos. Es posible. Algunos sociólogos explican que esto sucede cuando algo se convierte en familiar. La habitualidad de vivir con la posibilidad latente de ser víctima de un delito hace que el tema se invisibilice, a favor de cuestiones más urgentes y actuales o novedosas. Ahora, ya no es la inflación, sino la posibilidad de perder el trabajo o caer en la pobreza. Nadie, por ahora, imagina una campaña 2025 en la provincia de Buenos Aires en la que el eje sea la inseguridad, tal como lo fue, por ejemplo, en 2009 cuando Francisco De Narváez decía tener un plan y le ganó a Néstor Kirchner.
Economía 'patas para arriba'
La política bonaerense, en general, está en otra sintonía. Sus peleas internas desvelan al peronismo que discute por estas horas la mejor manera de ir a las urnas en 2025. O si habrá o no reelección de los legisladores e intendentes. Esa desconexión continúa siendo peligrosa para abordar el enorme desafío por delante: encontrar la manera de abordar a Milei y los suyos. El campamento libertario también registra sus rencillas domésticas pero cuentan, al menos, con un ordenador: los números de la popularidad del Presidente.
De todos modos, no deberían confiarse demasiado: existen algunos datos concretos de una suba de precios en los comercios barriales muy por encima de la inflación que mide el INdEC. Es la rara sensación de sentir que alguien gana más en dólares pero compra menos leche o pan. Dilemas a resolver de una economía 'patas para arriba'.
Pero hay quienes ya piensan no sólo en 2025 sino en 2027. Sí, es así. Hay más de un intendente que sueña con construir su camino hacia la gobernación. Es legítimo, aunque quizá a destiempo. Vaya uno a saber. Pero esas apetencias condicionan la actualidad. En el final del camino, se cree que 'la sangre no llegará al río' y habrá una lista de unidad que evite una fragmentación de tal magnitud que Milei pueda festejar en el único lugar donde no lo pudo hacer en 2023: la provincia de Buenos Aires.
Sergio Massa
Muchos de esos actores están descubriendo recién ahora que el Presidente tiene un manejo y una forma de abordar el poder más parecida a la concepción del peronismo que a las actuaciones culposas del PRO, que pretende aparentar republicanismo pero se queda a mitad de camino. Siempre es pertinente recordar una definición de Javier Milei mucho antes de pensar en ser candidato a diputado nacional, y menos a Presidente de la Nación.
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Sergio Massa y Jorge D'Onofrio.
Durante una entrevista que le realicé para Canal 26 en 2020, me dijo: “No soy peronista, pero tampoco soy gorila”. En esa línea se ubican quienes hoy son la guardia pretoriana de las Fuerzas del Cielo. En aquellos tiempos, aseguraban que si el balotaje sería entre Sergio Massa y Patricia Bullrich ,ellos votarían por Massa porque era lo más parecido al menemismo, experiencia que ellos reivindican.
A propósito, el vínculo con Massa parece que no está para nada cortado entre Balcarce 50 y las oficinas de Avenida del Libertador -reducto de Massa, junto al shopping Patio Bullrich-. En esas misma locación, la semana pasada el líder del Frente Renovador se reunió con posibles reemplazantes de Jorge D´Onofrio, en el Ministerio de Transporte bonaerense, si efectivamente, tal como se viene especulando hace tiempo, el gobernador Axel Kicillof le pidiera la renuncia. No es lo que auguran en las oficinas en La Plata. Al contrario, D'Onofrio sostiene que la justicia demostrará que las denuncias en su contra son infundadas y eso hará que siga en el cargo.
Además, ¿quién dijo que Transporte le pertenece todavía al Frente Renovador en caída, y no al gobernador? Comentario: "Ya bastante bardo arma el Frente Renovador poniendo en peligro la lista de jueces por votar en el Senado porque insiste en reclamar una fiscalía en San Nicolás prometida a quienes permitirán el quorum".
Volviendo a D'Onofrio, quizá haya que hurgar en los vínculos que él tejió en estos tiempos con Carlos Bianco y Andrés Larroque para entender algunas cosas. Son esas mismas razones que a Kicillof no le gusta escuchar. Pero necesarias en cualquier armado y despliegue territorial.
Vaivenes de estos tiempos de la política. A un año de la irrupción de la experiencia libertaria, aún hay elementos por entender. Lógicas que han desaparecido y otras que afrontan nuevos desafíos. No sólo aquí en Argentina sino en el mundo. Tan difícil de explicar como que en el Líbano haya cristianos -devotos de San Marón-, que miran con adoración a Vladimir Putin, quizás porque no es comunista sino un nacionalista conservador defensor del Patriarcado de Moscú. Está pasando.
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