Cómo empezó el caso: la difusión de videos íntimos sin consentimiento
Según el testimonio que publicó la propia adolescente, el 15 de abril tres compañeros habrían ingresado a su celular sin autorización y obtenido videos íntimos que había grabado con su novio. Ella contó que se enteró de lo ocurrido el 2 de junio, cuando una amiga le advirtió sobre la circulación del material.
Durante aproximadamente un mes y medio, según su relato, gran parte de sus compañeros habría visto los videos sin que nadie se lo advirtiera. La joven describió que para algunos se había convertido en una curiosidad para mostrar o comentar, mientras que para ella significó un quiebre en su vida cotidiana.
“Me arruinaron la vida tal cual la conocía”, escribió en una publicación en la que decidió contar su experiencia. También reconoció que no podía cambiar el hecho de haber grabado ese material, pero cuestionó que eso se utilizara para responsabilizarla por la difusión y las agresiones que sufrió.
La adolescente contó que empezó a experimentar ataques de angustia al encontrarse con los compañeros señalados, que dejó de sentirse cómoda en el colegio y que tuvo dificultades para participar de las actividades de su último año de secundaria.
También denunció que escuchó comentarios de profesores sobre el caso, incluso expresiones que responsabilizaban a la propia víctima por haberse grabado.
La familia presentó una denuncia por la difusión del material íntimo. La causa tramita en la Fiscalía Penal Juvenil y, según la información publicada este viernes, tres adolescentes fueron imputados por la presunta producción y distribución de representaciones sexuales de una persona menor de 18 años.
Las imputaciones no equivalen a una condena y las responsabilidades individuales deberán establecerse durante el proceso judicial.
El viaje a Bariloche y las agresiones que quedaron registradas
La denuncia por la difusión del material íntimo no puso fin al hostigamiento. De acuerdo con los testimonios difundidos, la adolescente volvió a ser objeto de burlas durante el viaje de egresados a Bariloche, realizado entre el 3 y el 11 de octubre.
En el video que se viralizó, la estudiante de 18 años describió cómo le arrojó agua a su compañera y relató que, junto con otras personas, empezó a cantar insultos y a hacer comentarios sobre su cuerpo. También reconoció que las burlas incluyeron referencias directas al video íntimo.
“Nos fuimos medio al choto”, admitió al reconstruir la situación. Sin embargo, en el mismo relato volvió a insultar a la víctima y justificó el hostigamiento con expresiones degradantes.
La joven contó además que, al regresar al hotel, se enteró de que su compañera atravesaba una crisis de salud mental. Según su versión, la madre de otra estudiante le dijo que la adolescente se estaba arrancando el pelo. Fue entonces cuando pronunció la frase que se volvió central en la repercusión pública: “Era un mal que le estaba pasando a ella y yo lo estaba disfrutando”.
El relato también aludió a otros episodios de burlas durante el viaje. La adolescente que publicó el video dijo que el grupo seguía hostigando a su compañera cuando se cruzaban con ella y que algunos chicos tuvieron que intervenir para advertirles que estaban yendo demasiado lejos.
La grabación no permite establecer por sí sola la participación de cada una de las personas mencionadas o señaladas en redes. Sí constituye un registro de las declaraciones de una de las jóvenes involucradas, que reconoció haber participado en parte de las agresiones.
“Tengo un infierno en la cabeza”: el desgarrador relato de la víctima
Después de que el video se difundiera masivamente, la adolescente publicó un extenso mensaje en el que contó cómo atravesó los meses posteriores a la circulación del material íntimo y las consecuencias que, según explicó, tuvo el hostigamiento sobre su salud mental.
“Sentir que esto nunca va a acabar es la mayor tortura para mí”, escribió. También expresó que no le deseaba a nadie lo que estaba viviendo y cuestionó que otras personas encontraran motivos para reírse de su sufrimiento.
La joven contó que tenía muchas expectativas por su último año de secundaria, pero que terminó perdiéndose actividades y encuentros con sus compañeros.
Durante la Semana del Estudiante, según relató, sus padres tuvieron que acercarse a contenerla cuando sufría episodios de angustia. También explicó que intentó participar de las actividades del Rodeo, pero que en varias ocasiones terminó volviendo a su casa llorando.
“Yo no elegí que me pase esto, lo tuve y tengo que atravesar”, escribió. En otro tramo describió el impacto que le generaba encontrarse con personas vinculadas con el caso: dijo que se quedaba paralizada y que sufría ataques que no podía controlar.
La adolescente también contó que no quería viajar a Bariloche porque temía no poder disfrutar de la experiencia, aunque finalmente decidió ir. Según su relato, no esperaba recibir ese trato de personas con las que no tenía una relación cercana.
En su publicación, cuestionó especialmente que otras mujeres se burlaran de la difusión de un video íntimo y de una crisis de salud mental. “No entiendo cómo, siendo mujeres, se pueden reír de las peores cosas que le pueden suceder a una mujer”, planteó.
Su pedido fue doble: que se haga justicia por la difusión del material íntimo y que el caso sirva para que otros jóvenes comprendan que las burlas, la exposición y el hostigamiento no son bromas inocentes.
Qué dijeron los padres y cómo cambió la vida de su hija
Los padres de la adolescente también hablaron públicamente sobre lo ocurrido y describieron la angustia que les produjo enterarse de las agresiones durante el viaje. Según contaron, la denuncia por la difusión de los videos íntimos ya estaba presentada antes de que la joven viajara a Bariloche.
La familia explicó que la adolescente atravesaba un cuadro de salud mental que requería acompañamiento profesional. En los meses previos al viaje, trabajó con profesionales para intentar que pudiera participar de una experiencia que esperaba con ilusión, pese a las dificultades que enfrentaba desde junio.
Sin embargo, la situación ocurrida en Bariloche agravó la preocupación de sus padres. Según relataron a la prensa, recibieron una comunicación durante la madrugada para advertirles que su hija estaba atravesando una crisis y necesitaba contención.
La joven recibió asistencia y, de acuerdo con el testimonio familiar, su situación requirió nuevas consultas y acompañamiento especializado.
“Me da mucha pena ver la poca empatía que tiene la gente, es terrible”, expresó su padre al referirse al video en el que una de las estudiantes contó las agresiones entre risas.
La familia también señaló que dos de los jóvenes investigados por la difusión del material íntimo viajaron a Bariloche con el contingente, aunque, según el testimonio de la madre, no tuvieron contacto directo con la adolescente durante esos días.
La denuncia por la circulación del contenido privado y la investigación por el hostigamiento son causas distintas, aunque ambas involucran a la misma víctima y forman parte de la reconstrucción de lo ocurrido.
Dos investigaciones judiciales y la intervención del Ministerio de Educación
El caso tiene dos líneas de investigación.
Por un lado, la Fiscalía Penal Juvenil imputó a tres adolescentes por la presunta producción y distribución de material íntimo de una menor de edad.
Por otro, la Fiscalía de Instrucción N.º 7 investiga a una estudiante de 18 años por presunto hostigamiento vinculado con las agresiones denunciadas durante el viaje.
Al momento de las últimas publicaciones periodísticas, la joven de 18 años todavía no había sido imputada en esa causa. La situación procesal de cada involucrado es diferente y deberá ser definida por la Justicia.
El Ministerio de Educación y Trabajo de Catamarca intervino en el Colegio Privado Pía Didoménico, al que asistían los estudiantes. Autoridades de Educación Privada, Mediación Escolar y Coordinación Institucional visitaron el establecimiento, se reunieron con sus responsables y solicitaron un informe pormenorizado de los hechos y de las medidas adoptadas.
Además, requirieron documentación respaldatoria y un plan individual de protección y continuidad pedagógica para los estudiantes involucrados. El Ministerio aclaró que su intervención administrativa no reemplaza las actuaciones judiciales ni anticipa conclusiones sobre las responsabilidades.
Por su parte, el colegio sostuvo en un comunicado que actuó “con responsabilidad y celeridad” desde que tomó conocimiento de los hechos y que informó la situación a las autoridades educativas.
También aseguró que trabaja junto con los organismos correspondientes para acompañar a los estudiantes y proteger su intimidad y bienestar.
Sentada en el colegio: compañeras reclamaron justicia
El caso también generó una reacción dentro de la comunidad educativa. Estudiantes y padres realizaron una sentada pacífica frente al Colegio Privado Pía Didoménico, en Catamarca, para expresar su apoyo a la adolescente y reclamar respuestas por lo ocurrido durante el viaje de egresados a Bariloche.
La protesta fue impulsada por compañeras de la víctima, que buscaron visibilizar las consecuencias del hostigamiento y acompañarla en medio de la repercusión pública.
La manifestación se produjo mientras avanzan las investigaciones judiciales y las autoridades educativas solicitan información al establecimiento sobre lo ocurrido y las medidas adoptadas.
El reclamo de los estudiantes sumó así una nueva dimensión al caso, que trascendió las redes sociales y abrió un debate sobre el bullying, la difusión de material íntimo sin consentimiento y la responsabilidad de la comunidad educativa.
La indignación en redes y el riesgo de una nueva exposición
La viralización del video desató una ola de repudio. Usuarios comenzaron a identificar a personas que presuntamente participaron de las agresiones y a difundir nombres, números de teléfono y domicilios particulares. También circularon denuncias sobre daños en una vivienda, con rotura de vidrios, en medio de la escalada de ataques.
Influencers y creadores de contenido, entre ellos Agus García, hablaron del caso y ampliaron su alcance en redes sociales. La discusión se extendió más allá del colegio y puso en el centro la responsabilidad de quienes participaron en las agresiones, pero también la de quienes replican información personal sin verificarla.
La exposición de datos privados puede generar nuevas situaciones de violencia y afectar a personas que todavía no fueron juzgadas.
La indignación en redes escaló hasta convertirse en amenazas contra la joven que publicó el video en el que relató las agresiones. Entre los mensajes, usuarios amenazaron con atacar su vivienda, prenderla fuego e incluso matarla, en una escalada de violencia que sumó un nuevo capítulo al caso.
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