El actual mandatario municipal no podrá renovar mandato por haber comandado en dos periodos consecutivos. Algo que abre completamente la competencia.
Quien intentará sucederlo sería el titular del área de Presupuesto Participativo Comunitario, Guillermo “Titi” de Rivas. Sin embargo, la competencia en el oficialismo está más que abierta, con pujas de poder en marcha con poco más de tres meses para que se finalice el mandato de Llamosas.
Mientras tanto, en el radicalismo ven las compulsas internas del PJ con buenos ojos. Con Juntos por el Cambio en proceso de descomposición, el partido centenario haría el intento por su cuenta y con un nombre que aún no se define. Por su parte, los libertarios aún evalúan la posibilidad de entrar en el juego. Bien sabido es que la estructura propia en Córdoba resultó débil en términos locales y que la danza de nombres nunca fue un punto fuerte en La Libertad Avanza.
Precisamente en esa flaqueza podría asistir con algún nombre el PRO.
Llaryora-Llamosas.jpg
Martín Llaryora y Juan Manuel Llamosas.
Queda muy lejos
De cualquier manera, entrar al juego en Río Cuarto parece sumamente arriesgado para el Gobierno nacional. Sobre todo teniendo en cuenta que aún no culminó la etapa de fuerte ajuste, y los bolsillos seguirán sufriendo al menos hasta el segundo semestre.
Con todo eso a cuestas, sumado a la logística local, Río Cuarto parece quedar muy lejos. A no ser que las ambiciones de conocer el estado de la fuerza del músculo que llevó a Javier Milei a ser presidente sean muy grandes.
Por último, los altos mandos oficialistas no desestiman que una participación en Río Cuarto estire las tensiones con el oficialismo cordobés. Todo ello en medio de la necesidad de un avance en la Ley bases.