Por su parte, desde el Instituto Nacional del Agua (INA) difundieron esta semana un informe con las proyecciones relacionadas al nivel del río Paraná en la provincia de Santa Fe. Se espera que para el 14 de septiembre el río llegue a 1,27 mts; mientras que para el 21 de este mismo mes, baje a 97 cm.
En ese mismo informe, el INA detalló que "prevalece una tendencia descendente en todas las secciones del río Paraná en territorio argentino. Continuará predominando en los próximos tres meses. Se controla semanalmente las tendencias hidrométricas en toda la cuenca para las periódicas actualizaciones de la evolución en los próximos meses".
Por último, desde el Instituto Nacional del Agua aseguraron que se mantiene una perspectiva "netamente desfavorable, con probabilidad cierta de extenderse en los subsiguientes dos meses".
Consecuencias del bajo caudal
Desde Aguas Santafesinas SA (Assa) solicitaron un "uso racional y extremar el cuidado de agua para consumo doméstico". El presidente de la compañía, Hugo Morzán, explicó que “desde principios del 2020 se viene trabajando en asegurar la captación de agua en las siete plantas potabilizadora sobre el sistema del río Paraná, desde Reconquista hasta Rosario, pasando por Santa Fe”.
“En el futuro inmediato el desafío será aún mayor, porque los niveles del río serán extraordinariamente bajos de acuerdo a todos los pronósticos, por lo que estamos extremando las acciones en las tomas y plantas para afrontar esta situación”, aseguró Morzán.
"Es imprescindible sumar el aporte de los usuarios, realizando un uso racional y solidario del agua potable. Es necesario reducir el derroche de agua en el lavado de veredas o automóviles con mangueras; acotar el riego de jardines y espacios verdes; evitar las pérdidas en cañerías y sanitarios", concluyó Morzán.
En este sentido, el gerente de Relaciones Públicas de la compañía prestadora del servicio de agua potable y cloacas, Guillermo Lanfranco, en diálogo con la radio LT8, aseguró que “no se puede identificar a un usuario que está derrochando agua y cortarle el servicio. La mayoría de los usuarios son privados, es decir dentro de propiedades particulares. Por eso, lo que hacemos es alentar un uso racional y solidario del servicio y para las conductas que no son las adecuadas hay que responder con la colaboración de los municipios”.
Lanfranco además expresó que “hay que evitar los usos secundarios que no nos cambian la calidad de vida en nada con el lavado de vereda, regado de jardines, verificar que no haya pérdidas en artefactos hogareños. Hacer todo lo que contribuya a que tengamos más agua en la red contribuirá a que el servicio esté en mejores condiciones”.