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La bajante del río Paraná preocupa cada día más-
Gonnet hizo hincapié además en la necesidad de que todos los habitantes tomen conciencia sobre el uso responsable del agua y de los recursos naturales: “En este sentido, también debemos hacer un llamado a la manera en que consumimos estos bienes comunes, que ya no son recursos, porque queda demostrado que se agotan. Son bienes de todos y entre todos tenemos que aprender a cuidarlos para poder salir de estas situaciones”.
Desde Aguas Santafesinas (Assa), Hugo Morzán fue el encargado de explicar cuáles fueron las inversiones y gestiones que se realizaron para que se pueda seguir adquiriendo agua potable del río Paraná, aún con la bajante. “Desde la empresa hoy podemos hacer frente a esta situación por la fuerte inversión que viene realizando el gobierno provincial, que entre 2020 y lo que va de este año ya superó los 450 millones de pesos, posibilita que Aguas Santafesinas tenga operativas sus siete tomas de agua superficial”.
“En la ciudad de Santa Fe tenemos dos tomas importantes, la toma sobre el río Colastiné y la toma Hernández. Nosotros venimos trabajando ya con la colocación de bombas adicionales sumergibles, analizando la colocación de pontones, en el caso de que el río vaya por debajo del metro en la ciudad, para de esta manera, poder lograr la captación de agua necesaria y proveer el agua potable a la ciudadanía. En Rosario, también estamos trabajando con bombas sobre los pontones, de manera tal que podamos ir haciendo frente a esta circunstancia tan particular”, puntualizó Morzán.
El presidente de Assa además expresó que “estamos hablando con Nación para conseguir bombas que superan los 5000 metros cúbicos hora, son equipos de gran porte, que requieren tiempo de instalación. Con lo cual, el trabajo en conjunto que nos estamos dando no solamente con los organismos del gobierno provincial, sino también con las universidades y con el Instituto Nacional del Agua, van a permitir que naturalmente podamos hacer frente a esta situación histórica”.
“Naturalmente, venimos trabajando para prever lo que puede suceder y tomando en consideración que estamos no solamente frente a esta situación especial, sino que prontamente tendremos la vuelta de las altas temperaturas que generan mayores consumos y que naturalmente requieren un mayor esfuerzo por parte de nuestras plantas”, explicó Morzán.
El gerente de Relaciones Institucionales de Assa, Guillermo Lanfranco, en diálogo con La Capital, expresó que desde Aguas Santafesinas “tuvimos que incorporar nuevo equipamiento, reemplazar bombas, cambiarlas de posición y reemplazar cañerías, válvulas y extender las instalaciones eléctricas”, debido a la bajante del río Paraná.
Según trascendió, la Provincia invirtió aproximadamente 450 millones de pesos para mantener la calidad del servicio. “Estas inversiones nos permiten mantener la capacidad operativa de la empresa y captar la misma cantidad de agua que necesitamos para distribuir a la población”, remarcó Lanfranco.
Causas de la bajante
“La causa de esta bajante tan pronunciada de la Cuenca del río Paraná se debe fundamentalmente a un déficit de precipitación en las cuencas de aporte, que representan una superficie de unos 2 millones de kilómetros cuadrados”, explicó al diario santafesino El Litoral Rosana Hämmerly es ingeniera en Recursos hídricos, Magíster, y Dra. por la Universidad de la Coruña en España, docente e investigadora de dos universidades, la UTN -sede regional Rafaela- y la UNL (Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas-FICH).
Si bien muchos especialistas coinciden en en descartar que el motivo de la bajante de deba a las represas en Brasil, como se creía en un primer momento, y que el problema son las sequías de las primaveras y veranos anteriores, hay otros que consideran que no se debe dejar de mirar el cuadro completo y apuntan a las deforestaciones en el Amazonas, que se recrudecieron desde que Jair Bolsonaro asumió como presidente en el país vecino.
Brasil hoy enfrenta una de las peores sequía en años y como consecuencia, una gravísima crisis hídrica y energética
“La Amazonía es nuestra seguridad climática. Es un cuerpo enorme de vegetación lanzando agua a la atmósfera y, con ello, ayuda a aumentar la lluvia y atenuar la subida de la temperatura global”, dijo en una entrevista con EFE Luciana Gatti, científica e investigadora del Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales (INPE) de Brasil.
“Emitimos cada vez más gas carbónico en la atmósfera. Eso colabora para el cambio del clima y también hace con que llueva cada vez menos en la Amazonía, lo que resulta en el aumento de la temperatura del planeta. Es un círculo vicioso”, afirmó Gatti.
“Gran parte de nuestra lluvia viene de la Amazonía. Si deforestamos, estamos reduciendo la lluvia. Yo suelo decir que estamos sembrando la sequía. Vivimos en un atraso gigante. Vemos récord tras récord de deforestación e incendios y, también, récords y récords de reducción de lluvia. Por supuesto que no es una coincidencia”, alarmó la científica.