"La situación va a empeorar porque río arriba hay menos agua. El mayor impacto económico es que nuestros fletes son más caros y, a la hora de competir contra otros países los productores tienen que vender más barato sus productos. Se calcula que el sobrecosto es de US$10 por tonelada y en total en todo el año se perderán aproximadamente US$400 millones", aseguró al diario El Cronista Luis Zubizarreta, presidente de la cámara de puertos privados de Argentina (Cppc).
¿Qué sucederá con el abastecimiento de agua?
La situación en el río Paraná parece no tener solución por el momento. Los expertos estiman que además, se agravará. Gustavo Villa Uría, subsecretario de Obras Hidráulicas del Ministerio de Obras Públicas de la Nación, dialogó con el diario Aire de Santa Fe y aseguró que "para dentro de 15 días se esperan valores negativos, por debajo del cero en el hidrómetro del Puerto de Santa Fe. Y para los meses de septiembre, octubre y noviembre esperamos los valores mínimos. Se está proyectando un nivel que está un metro por debajo del cero, incluso más, en el Puerto de Santa Fe, con niveles similares a la histórica bajante de 1944, la más importante registrada".
Según Villa Uría, este problema va a ser moneda corriente en los próximos años debido al cambio climático: "Vamos a tener períodos de inundaciones más frecuentes y de sequías más graves. Es lo que dicen las proyecciones climáticas para los próximas décadas. Vamos a tener que adaptar las tomas de agua y repensar actividades como la ganadería en zonas de islas. En este momento hay dificultades en la ciudad de Paraná y en otras localidades con la captación de agua en el río y los pronósticos nos advierten que estas situaciones van a ser más habituales".
El funcionario además habló sobre un posible desabastecimiento de agua en ciudades como Rosario y Santa Fe: "Hay que trabajar fuerte con la población para evitar que se malgaste el agua. Las bombas de las tomas de agua rinden menos y el agua cruda que viene del río tiene una calidad diferente cuando hay bajante. Además, hay que controlar bien el tema de los efluentes industriales que van hacia los ríos porque esta contaminación –en un escenario de bajante- puede perjudicar las tomas de agua. Es muy importante que hagamos un uso racional del agua".
De todos modos, aseguró que "en la historia de Santa fe se han hecho más obras para garantizar el acceso al agua potable que para defender la ciudad contra las crecidas". Además, explicó que "en el gabinete nacional estamos preparando un plan de contingencia para garantizar el abastecimiento de agua para consumo humano y también la generación de energía. Nación dispone de una partida de $ 1.000 millones para garantizar el funcionamiento de las tomas de agua en las distintas localidades de la cuenca".
Bajante-Rio-Parana.png
La situación en el Río Paraná preocupa cada día más.