La mayoría de las bodegas exportadoras esperaban esta normativa para avanzar en proyectos de vinos sin alcohol. En la última década, creció la demanda de estos vinos desalcoholizados en España, Reino Unido y Estados Unidos. De todos modos, representan entre el 1,3% y 2% del mercado mundial de vinos.
Trivento, una de las tres bodegas que exporta de Argentina (llega a más de 50 mercados internacionales) planea arrancar con vinos sin alcohol, blancos y rosados, a partir de la cosecha 2025.
Walter Bressia, el presidente de Bodegas de Argentina, entiende que esta nueva normativa es una oportunidad para la exportación, pero también aumentar las ventas en el mercado interno. "Con la regulación de tolerancia 0 de alcohol para conducir, y los mayores controles de alcoholemia, baja el consumo en restaurantes y bares. Este tipo de producto puede ayudar a revertir esa caída de ventas", analizó.
Los referentes de la industria vitivinícola coinciden en que el vino desalcoholizado será atractiva para las personas que sean deportistas, abstemios, o para quienes tienen que trabajar después de almorzar o cenar, y desean tomar un vino con características diferentes.