El análisis remarca que dentro del aglomerado Gran Rosario, según los datos relevados por la Encuesta Permanente de Hogares, la mayor parte de las tareas del hogar, sin contar las realizadas por servicio doméstico, son ejercidas por mujeres. A raíz de eso, se observó que 7 de cada 10 ciudadanos que asumen las tareas del hogar son hembras. Esta proporción es aún más dispar que la del promedio nacional.
En esa misma línea, se notifica que las mujeres destinan más horas de su día al trabajo doméstico y de cuidado. Para ser exactos, ofrecen 2 horas 55 minutos y los varones 1 hora y 26 minutos. Estas tareas incluyen: limpieza de la casa, aseo y orden de ropa, preparación y cocción de alimentos, organización de compras, reparación y mantenimiento del propio hogar.
En cuanto al trabajo no remunerado de cuidado a integrantes de la vivienda, niños, niñas, personas enfermas y/o adultas, las mujeres le destinan un promedio diario de 1 hora 45 minutos; mientras que los hombres solo 50 minutos diarios. Esta labor agrupa el tiempo de traslado a las diversas actividades y el apoyo en tareas escolares.
"La participación en el trabajo remunerado presenta desigualdades tanto en la cantidad como en la calidad de las oportunidades laborales y la extensión de la jornada de trabajo para varones y mujeres", manifiesta el estudio.
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Las mujeres le dedican más tiempo al cuidado del hogar y al cuidado de integrantes de la vivienda.
Mujeres en negro
Por su parte, el texto se detiene en la participación femenina dentro del mundo laboral. En ese sentido, cuenta que, según la última información disponible, hacia el tercer trimestre de 2023, la tasa de actividad de varones, en el aglomerado del Gran Rosario, es de 70,8% mientras que para las mujeres esa tasa alcanza al 50,1%.
Sin embargo, las mujeres presentan una subutilización de su fuerza de trabajo mayor que la del género contrario. Dentro de la población económicamente activa femenina, las tasas de desocupación, subocupación y ocupación demandante son superiores a la de los varones.
Ello marca que aquellas que participan en el mercado de trabajo tienen mayores niveles de desempleo, jornadas parciales involuntarias y búsqueda de otros puestos de laburo a pesar de tener una ocupación. Es decir, la brecha y búsqueda de un empleo es proporcionalmente más alta que la de los varones.
La feminización de la pobreza
Por último, el informe consideró que el actual contexto atravesado por la crisis económica, profundiza "la feminización de la pobreza". Para argumentar, explicaron que los hogares se empobrecieron ante el aumento del costo de vida sin un incremento en los ingresos corrientes de la misma intensidad.
A modo de ejemplo, en el último año la Canasta Básica Alimentaria en Rosario trepó un 430% y el poder de compra de los haberes se vio abruptamente deteriorado. Entonces, "las desigualdades en la carga de trabajo y las dificultades para satisfacer las necesidades básicas ponen en riesgo el desarrollo de las mujeres cada vez más a cargo de hogares cada vez más pobres".
Tal lo detalló el Ministerio de Mujeres Género y Diversidad, el 64% de la población de menores ingresos son mujeres, generando una situación dispar en las oportunidades reales de trabajo.
A las desigualdades económicas y el empobrecimiento que afecta mayoritariamente a las mujeres se debe añadir la ausencia de políticas integrales de cuidados. Aun sin tratamiento parlamentario, el proyecto de Ley "Cuidar en Igualdad" que proponía la creación del Sistema Integral de Políticas de Cuidados en Argentina deja de ser una posibilidad concreta para revertir esta situación de desigualdad estructural.
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