Romero, quien se desempeñaba como delegado gremial de la automotriz General Motors, fue fotografiado y filmado en primer plano disparando un mortero contra los efectivos policiales que reprimían la protesta frente al Congreso.
"Fue una situación muy tensa, se corrían a mi izquierda, algo estaba pasando. Luego tiraron gases donde estaban nuestras columnas pero no podíamos retroceder por la cantidad de gente que había. La primera línea arrojaba piedras, pero empezó a crecer el número de personas y se generó una batalla campal. Le devolvíamos los gases, y en ese momento tenía un mortero atado a una rama que usamos para tirar al aire, y me sacaron una foto y un video para mostrar que yo era el que estaba agrediendo", contó Romero en una entrevista con Página 12.
Y explicó cómo era ese "mortero" que disparaba contra la Policía: "Es de venta libre, viene el tres tiros con un cilindro de goma y ahí ponés el cohete para prenderlo. No era nada de fabricación casera, era la rama que agarré en la movilización y la até con cinta, lo improvisé en el momento. En las movilizaciones es muy común usar pirotecnia, yo me estaba defendiendo con un cohete de venta libre, la policía estaba armada con balas de goma, los gases lacrimógenos, las motos, los camiones hidrantes, la relación de fuerzas era muy diferente".
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El Gobierno Nacional llegó a ofrecer $1 millón por información del entonces prófugo 'Gordo Mortero'.
14 toneladas
El saldo de los enfrentamientos fue de 162 heridos, 88 de ellos policías (dos de gravedad, igual que un militante atropellado por una moto de la Federal), y al menos 52 detenidos por las pedradas, botellazos, cañas de las banderas políticas utilizadas como lanzas y armas tumberas.
En total tiraron unas 14 toneladas de piedras contra los policías que custodiaban el Congreso mientras se debatía la reforma previsional de Macri.
Romero estuvo prófugo más de dos años y fue detenido en Uruguay, donde el 25/06 del año pasado fue detenido en el Chuy, cerca de la frontera con Brasil, y luego fue extraditado.
Al llegar al país fue trasladado a la Superintendencia de Investigaciones Federales, en la calle Madariaga, en el barrio porteño de Villa Lugano, donde permaneció hasta el 07/08 de 2020, cuando el juez Sebastián Casanello le otorgó la prisión domiciliaria después de que la fiscal Alejandra Mangano se pronunciara a favor del pedido de la defensa.
En declaraciones este miércoles a LT8 de Rosario, aclaró que “todavía no estoy condenado, no hay fecha de juicio, y estoy con prisión domiciliaria en Buenos Aires hace mas de un año”. Según el, “quedó demostrado que no tenia un arma en la mano y están lejos de poder demostrar las acusaciones”.