“El rojo representa el coraje, la valentía, a los pueblos originarios Comechingones que son nativos preexistentes a la conquista española, también el potencial del pueblo cordobés. El blanco representa las diferentes corrientes migratorias, Córdoba siempre estuvo abierta para todas las personas, además la representa como el centro geográfico de la provincia, el país y el Mercosur. El amarrillo significa la alegría la felicidad, la energía espléndida de los cordobeses, semejante al escudo de la provincia. El sol de los jesuitas es el mismo que el de la bandera de la provincia, ellos fueron una gran influencia cultural, educativa, política y no solo religiosa”, destacó.