Entonado por las negociaciones políticas, en el gobierno de Javier Milei ya han empezado a mirar la manera de penetrar en las estructuras territoriales bonaerenses. El primer atisbo para eso fue adelantado aquí hace un mes atrás cuando se narró la maniobra de Karina Milei, vía “Lule” Menem para comenzar a nombrar a los jefes de las oficinas de Anses y Pami en todos los distritos. (Ver https://sebastiandumont.com.ar/anses-y-pami-tentaciones-de-casta/) Como mano derecha de Karina Milei en el armado del partido nacional Eduardo “Lule” Menem, sobrino del ex senador nacional y con amplia trayectoria legislativa, es él quien está detrás de darle contenido político a esos nombramientos en las delegaciones de Anses y Pami. Para, desde allí, desplegar poder territorial ante la falta de intendentes y gobernadores propios. De alguna manera, los Milei buscan emular la experiencia de La Cámpora cuando logró desde esos organismos proyectar candidatos y quedarse con municipios o bancas legislativas.
Tocando timbre en la Rosada
Ya hay oficinas que han cambiado su titular. En ciertos casos para ser ocupadas por dirigentes puros de la Libertad Avanza o muy cercanos que fueron cedidos a los referentes locales como retribución a su apoyo en la campaña. Pero también hay negociaciones con los intendentes para esos nombramientos. E incluso para reabrir oficinas que se habían cerrado en otros momentos.
Existe una pregunta recurrente entre experimentados operadores políticos que ahora se acercan al gobierno de Javier Milei. La naturaleza del cuestionamiento es qué clase de vínculo tejer con los intendentes del conurbano. No son muchas las opciones. Una es armar con referentes propios a la espera que la economía rebote y los efectos de las buenas noticias solidifiquen un espacio que les permita competir con chances reales de desplazar a históricos y arraigados jefes. La otra es establecer líneas de acción conjunta, paralelas, pero sin mezclarse.
En otras palabras, no meterse en las apetencias locales, pero sí tejer acuerdos para gobernabilidad e incluso para limar, desde adentro, a quienes puedan asomar en el horizonte como posibles rivales de Javier Milei en el futuro. Hay una zanahoria que a los alcaldes les gusta y mucho: su propia continuidad, hoy limitada por la ley de reelecciones. Ya fue advertido aquí. Las negociaciones para encontrar un nuevo resquicio están en marcha. La potencia comunicacional del gobierno tiene la alternativa de ponerlo en agenda nacional o dejarlo pasar. No es menor esa actitud. Al menos hasta 2025, Javier Milei cuenta con más poder de daño en la agenda mediática que en la legislatura bonaerense para trabar o habilitar un tema espinoso.
Reelección indefinida
La reelección indefinida es de lo más controversial. Pega de lleno en el discurso anti casta. Pero ya quedó demostrado que para la mirada del poder ejecutivo nacional hay vara muy diversas a la hora de medir que es casta y qué no lo es. Sobran los ejemplos.
En este clima, resulta trascendente lo que se vio el sábado sobre el estado del vínculo entre Cristina Kirchner y Axel Kicillof. ¿Qué le endilga el núcleo duro de La Cámpora al gobernador? No queda demasiado claro aunque se puede presuponer. El sólo hecho de mostrar intentos de “componer una nueva canción” se toma como una maniobra de traición. Y se lo hacen sentir. Igualmente, será difícil que la sangre llegue al río donde en el horizonte está, una vez más, quién se quedará con la lapicera en 2025. ¿Y sí Cristina termina siendo candidata? Su amenaza velada es una jugada habitual que por serlo no garantiza los mismos resultados. La sola posibilidad de blandir la chance de encabezar una lista lleva a frenar intentos de emancipación, sobre todo en distritos donde, se presume, aún cosecha una interesante porción de apoyo. Eso dicen. Habría que corroborarlo.
El Presidente tomó nota y llegó a decir que le encantaría competir con Cristina Kirchner. A su juego lo han llamado. Nada mejor para transitar el trago amargo para una clase media que mostrarle el fantasma del pasado allí a la vuelta de la esquina. Igualmente, las reacciones como la marcha del martes pasado, muestran que aún en el fracaso de Milei, lo que viene es otra cosa. No lo que ya estuvo y tuvo su momento de fracasar.
En esta dinámica, Milei desaloja a Mauricio Macri también en eso. Lo que durante muchos años fue el clásico Cristina Kirchner vs Macri. Ahora es Milei/ Cristina.
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