Sería interesante que el progresismo autóctono cuente todo en su relato: Cuando envidia a "chetos millonarios", ¿habla de pesos o dólares? No es lo mismo...
Las reacciones en redes fueron variables. Hubo quienes apoyaron al conductor, como así también quienes lo tildaron de cheto resentido.
Desde ya, es el último debate al que habría que darle más atención y no tanto a la actitud instintiva de un conductor apresado en medio de una manifestación. Pero vayamos por partes.
La reacción en las redes fue ambigua:
Hubo quienes alimentaron el discurso de disconformidad entre trabajadores, por ejemplo, alegando a que las personas que manejan una Hilux creen que la Argentina les pertenece (¿?). Sí, sí, esto ocurrió:
“¿Qué hay que hacer con la gente que no suma? Hay que matarlos. Los tengo que matar y voy preso”, dice el señor desde su Hilux radiante, con lentes puestos y su bronceado envidiable. Creen que la Argentina es solo suya"
Y también hubo comentarios que estuvieron desde la otra franja.
“La camioneta Hilux cómo indicador de buen pasar es de lo más tercermundista que tenemos.”
"La Hilux fue el vehículo más vendido en Australia en 2022. En Argentina es símbolo de empresario rico, garca, facho, neoliberal. Ezeiza."
Una reflexión sobre el tema:
Es lamentable que el debate se centre en el tono del conductor de la Hilux, en lugar de en el problema de fondo: la violencia y la desigualdad social. No tiene sentido etiquetar al conductor como “empresario” o “cheto” solo por el vehículo que maneja. Eso es caer en una lógica simplista y superficial que solo beneficia al poder y a la política. El conductor de la Hilux no representa a la clase dominante, sino a un sector de la clase media que también sufre las consecuencias del sistema.
El verdadero conflicto no es entre trabajadores, sino entre los que tienen todo y los que no tienen nada. Los que se enfrentan en la calle son víctimas de una estructura injusta que los enfrenta y los divide. Los que provocan el caos y la indignación son los que manejan los hilos desde arriba, los que viajan en aviones privados y viven en mansiones. Ellos son los responsables de la pobreza, la exclusión y la falta de oportunidades.
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El debate debería ser por otro lado...
El debate debería ser sobre cómo construir una sociedad más justa y solidaria, donde todos tengan acceso a la salud, la educación y el trabajo digno. Donde no haya que esperar meses por un turno médico, ni sufrir cortes de ruta o piquetes. Donde se respete el derecho a manifestarse, pero también el derecho a circular libremente.
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