En realidad, el Caso Berni no hace más que desnudar una cruda realidad para quienes alimentan su ego con notas periodísticas: Clarín y Jorge Lanata ya no son lo que eran. La campaña electoral 2015 no es la campaña electoral 2023 y generar escándalos o renuncias o destrabar internas con notas coordinadas y supuestos informes exclusivos podrían no resultar como en aquellos tiempos. Corrió demasiado agua bajo el puente para la opinión pública.
A su vez, más allá de la interna del Frente de Todos, gran problema para Juntos por el Cambio también: ¿Qué pasa si Sergio Massa no fracasa y si los grandes escándalos a los que apuestan para la recta final tampoco hacen pie en la opinión pública?
Basar un campaña electoral en función de que la Argentina fracase o con la supuesta corrupción del kirchnerismo no funcionó ni en 2015 -donde todo terminó definiéndose por penales- ni en 2019 -donde Mauricio Macri fue eyectado de la Casa Rosada aunque con un respetable 41%- ni en 2021 -donde JXC ganó pero tampoco sumó grandes bolsones de votantes sino que fue favorecido por el ausentismo/presentismo-.
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