La cantidad de dinero erogado por el Estado Nacional, además de los 20 palos verdes iniciales apuntados, es casi imposible de determinar ya que la nómina de contratados en este período es poco menos que interminable.
En 2014, la ex presidenta de la Nación Cristina Fernández de Kirchner anunció su expropiación para que el edificio pase a manos del Congreso Nacional, organismo encargado de reabrir la tradicional confitería y de crear un museo que contenga elementos originales del bar por el que pasaron cientos de políticos y artistas argentinos.
Sin embargo, eso nunca ocurrió, a pesar de que se encuentra erigido justo enfrente del parlamento.
Solamente se lo puede visitar como "museo" y tomar un café de "cortesía" al final de la recorrida. Solamente se lo puede visitar como "museo" y tomar un café de "cortesía" al final de la recorrida.
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¿Uno de los 10 edificios más famosos de Buenos Aires?
La Confitería del Molino, una obra art nouveau del arquitecto ítalo-argentino Francesco Gianotti, fue inaugurada en 1916 para festejar el centenario de la Independencia anunciada desde Tucumán.
Sus mesas fueron centro de la vida intelectual, política y social de la Argentina ya que por allì pasaron personalidades como Alfredo Palacios, Lisandro de la Torre, Leopoldo Lugones, Carlos Gardel, Oliverio Girondo, Roberto Arlt, Niní Marshall, Libertad Lamarque y Eva Perón. Sus mesas fueron centro de la vida intelectual, política y social de la Argentina ya que por allì pasaron personalidades como Alfredo Palacios, Lisandro de la Torre, Leopoldo Lugones, Carlos Gardel, Oliverio Girondo, Roberto Arlt, Niní Marshall, Libertad Lamarque y Eva Perón.
Sus elegantes salones de baile marcaron el esplendor de la cultura argentina. El silencio del último cuarto de siglo es uno de los tantos reflejos de la decadencia nacional.
En innumerables oportunidades se dijo que El Molino reabriría como café y restaurante. Pero, todos los esfuerzos resultaron infructuosos.
Se le agregaron estructuras anti vandálicas para que no le rompan su cristalería durante las numerosas manifestaciones que se agolpan en tan estratégica esquina.
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Vergüenza de Buenos Aires, el bar El Molino, siempre "a punto de ser inaugurado"
La construcción se halla entre los más notables de su época por la calidad de los materiales empleados en su construcción, muchos de ellos importados.
Se destacan los revestimientos de mármol de las columnas y paneles del interior. También, por su gran suntuosidad y sus obras de arte traídas especialmente de Italia para engalanar sus salones.
Algunas de las más célebres exquisiteces con que la confitería deleitó a sus clientes fueron el merengue, el panettone, el marrón glacé y el postre imperial ruso (en el mundo se lo llama postre argentino). Allì, nació el “Irineo Leguisamo” pedido por Carlos Gardel en honor al “pulpo”, el mejor jockey de todos los tiempos y la Copa Melba.
Los probaron presidentes como Agustín Justo, José Félix Uriburu y Marcelo T de Alvear. También, figuras de la nobleza internacional como el príncipe Humberto de Italia y el príncipe de Gales.
¿Es más “negocio” para algunos tenerlo en obras que abierto?
¿Sigue el ejemplo de esas “iglesias eternas” que se construían a lo largo de generaciones y generaciones porque era preferible que los fieles siguieran aportando y nunca aparecía un final de obra? ¿Lo alcanzará o no la motosierra privatizadora? ¿Sigue el ejemplo de esas “iglesias eternas” que se construían a lo largo de generaciones y generaciones porque era preferible que los fieles siguieran aportando y nunca aparecía un final de obra? ¿Lo alcanzará o no la motosierra privatizadora?
En este ùltimo cuarto de siglo, decenas de Quijotes se han estrellado contra El Molino y la realidad argentina: el mejor bar de la ciudad parece imposible de recuperar.