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Pico en Córdoba: 85% de camas ocupadas pero menos muertes

La provincia atraviesa las peores semanas de la pandemia en materia sanitaria. Hay un 85% de las camas de Covid ocupadas en el distrito, y se acumulan hasta 5.500 casos diarios. Sin embargo, la cantidad de fallecidos es menor respecto a la primera ola de octubre del 2020.

CÓRDOBA. El escenario sanitario de la provincia de Córdoba no cesa en su gravedad y se siguen acumulando las malas noticias. Con un promedio de entre 4.500 y 5.000 casos diarios en la última semana, el pronóstico de los infectólogos no es alentador, ya que auguran al menos 6 semanas en esas condiciones. 

La acumulación constante de casos, con cifras récord, sin duda mantiene en vilo a las autoridades que ven como entra gente a los hospitales, y en mucho menor número, salen. Este superávit hospitalario es el que marca el ritmo de la vida cordobesa en la actualidad. 

Con el 85% de las camas para coronavirus ocupadas, y una creciente demanda de respiradores, oxígeno e internacionales, Córdoba encaró restricciones en busca de bajar la circulación. Para ello se cerraron colegios, shoppings, galerías, deportes y encuentros sociales de todo tipo, aunque todo lo demás funciona casi con normalidad ante la imposibilidad de un confinamiento por motivos económicos. 

Con esa coyuntura sin dudas negativa, el Gobierno de Córdoba comenzó a trabajar en medidas extraordinarias, como centros de testeo las 24 horas, hospitalización domiciliaria en casos leves, gestión de vacunas por vías propias y vacunación 24 horas. Justamente, la mayor apuesta del Gobierno cordobés no reside en las restricciones, sino en la vacuna. 

Esto puede observarse en dos datos. En primer lugar, una cuarentena establecida que se cumple a medias y se hace cumplir a medias, fruto del hartazgo social. 

Esto es verificable con tan solo recorrer las ciudades durante el día. Durante la noche, los controles se recrudecen y se hace muy complicado circular por las calles y rutas provinciales. 

Pero en segundo lugar, y más importante aún, son los propios datos epidemiológicos. Si bien Córdoba está al límite del desborde sanitario, y a pesar que los contagios son incluso mayores que en la primera ola, las muertes no lo son. 

De hecho, a comparación con ese mismo periodo epidemiológico en el 2020, que llegó a mediados de octubre, hay un 40% de muertes menos. Según las autoridades, esto es una consecuencia temprana de la vacunación a mayores de edad.

Por eso, la vacunación es la punta de lanza de la estrategia cordobesa para combatir la pandemia. Ahora bien, un caudal de casos mayor (50% más) implica más riesgo a una saturación que acelere decesos que se pueden evitar con atención médica. 

Es por ello que la situación actual sigue siendo mucho más riesgosa que la anterior, aún con vacuna y camas nuevas de por medio. En ese orden la Provincia busca que el giro de camas se agilice.

Esto implica que, aquellos internados se hospeden menos tiempo en los nosocomios, en caso de que se trate un transcurso moderado con buen pronóstico de la enfermedad. En la actualidad, un paciente internado tarda en promedio, 21 días en desocupar una cama. 

Así, con una alta tasa de positivos diarios, se vuelve una bomba de tiempo, que hasta ahora es contenida por el gran número de camas que la provincia desplegó, y la vacunación de un gran porcentaje de personas de riesgo. Otro factor que tienen en cuenta las autoridades es la llegada del invierno. 

En esa estación, se activan fuertemente las internaciones por otras enfermedades respiratorias propias de la época. El año pasado estas no tuvieron mayor impacto fruto de la extensa cuarentena que hoy es impracticable. 

Por el momento, Córdoba puede mantenerse en equilibrio gracias a ciertas contenciones. El problema es que el virus avanza mucho más rápido y constante que la vacunación, y la bala de plata (cuarentena total) ya no existe como posibilidad pacífica. 
 

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