Una vez dentro del cuerpo de voluntarios, el joven fue ganándose la confianza de diferentes autoridades, con el discurso de estar cerca de recibirse de médico y mintiendo en su edad. Su actividad se fue incrementando a tal punto, que terminó siendo trasladado a Río Cuarto (es oriundo de Córdoba) para colaborar con tareas sensibles a las cuales accedió luego de presentar una documentación apócrifa que daba cuenta de su estado profesional.
Entre las tareas que Martín ejerció, se encontraron algunas muy sensibles como derivación de ambulancias en la región sur de la provincia para pacientes con Covid-19, atención de pacientes, y asistencia domiciliaria. Incluso llegó a recibir a funcionarios públicos y les dio recorridos por las instalaciones del COE en Río Cuarto (entre ellos, el intendente Juan Manuel Llamosas).
Luego de terminar sus tareas en el COE, y con el retiro del mismo de Río Cuarto, Martín consiguió, de algún modo, quedarse trabajando de médico para el municipio riocuartense. Y allí es donde se desató el caso más grave.
Más de 50 personas fueron atendidas por el médico trucho en dispensarios municipales de la ciudad de Río Cuarto, entre las cuales había pacientes de riesgo, a quienes recetó medicamentos y cambió tratamientos. Pero, como se mencionó anteriormente, su participación médica no se limitó únicamente a atender en consultorios, sino que también asistió a domicilios de personas que tenían algún inconveniente de salud.
No hay que olvidar que el joven había engañado a varias personas anteriormente diciendo que era paramédico. De este modo, Martín asistió a diferentes domicilios atendiendo pacientes.
En uno de ellos, el falso médico habría acudido a una casa a atender a un hombre de 29 años que se había descompensado y que había pedido asistencia al COE. Al llegar al domicilio, Martín habría “atendido” al paciente, pero la descompensación no cesó.
Ante esta situación, el joven consultó si alguien en el domicilio sabía hacer maniobras de RCP, a lo cual uno de los hermanos del hombre descompensado respondió que sí. De ese modo, comenzaron a realizarle trabajos de reanimación al paciente, aunque sin éxito aparente, lo que llevó a Martín a solicitar una ambulancia de emergencias 107, que al llegar al lugar se encontró con el hombre ya fallecido.
Al conocerse la noticia de que el médico realmente no era un médico sino tan solo un adolescente, la familia del fallecido comenzó a trabajar junto a su abogado para iniciar acciones legales contra el presunto estafador. El letrado Mateo Abrile, que representa a la familia del fallecido, sostuvo que el accionar del joven retrasó la posible atención médica, y fue completamente necesario para la muerte del hombre de 29 años, en una entrevista con La Nueva Mañana.
Por ello, la familia del hombre que murió estaría evaluando acusar a Ignacio Martín por homicidio simple, algo por lo que, de comprobarse su accionar, sería muy posible de ser imputado. De esa manera, la situación de Martín podría dar un giro realmente complicado para el joven, que hoy se encuentra detenido en Río Cuarto, a la espera de ser indagado y con una causa cuya figura no se define.
Párrafo aparte el escándalo que generó en el mundillo político, el hecho de que un médico trucho se haya infiltrado en el sistema de salud pública. Muchos sospechan que Martín llegó a ocupar altos cargos gracias a su simpatía y su capacidad de “relaciones públicas” con altos funcionarios.
Quedará por verse el grado de participación que los funcionarios del Gobierno cordobés tuvieron en este desastre sanitario. Por el momento, el hecho de que la denuncia haya salido a la luz un mes después de haber sido realizada, habla a las claras de que hay narices importantes involucradas que podrían verse perjudicadas.