Entre los primeros resultados, se destaca que el 96,2% de la población argentina aprueba el aislamiento social preventivo y obligatorio como medida para evitar el contagio de coronavirus, pese a que en el 59% de los hogares se perciben menos ingresos.
“Los hogares más pobres son los que más sufren el impacto socio económico de la pandemia, en múltiples dimensiones”, afirmó Brumana y alertó que los efectos secundarios del COVID-19, como la pérdida de ingresos, la inseguridad alimentaria, la falta de acceso a internet y computadoras para continuar con la educación a distancia, afectan a los chicos y las chicas más vulnerables, que son las “víctimas ocultas del coronavirus”.
Desde que se tomaron las medidas de aislamiento preventivo, en el 59% de los hogares vieron reducidos sus ingresos, son 3,6 millones de viviendas relevadas en las que habitan 15 millones de personas. Este porcentaje aumenta al 62% en la Provincia de Buenos Aires, al 70% entre los perceptores de la Asignación Universal por Hijo (AUH) y al 75% cuando son familias numerosas.
“En este contexto, los programas de transferencia directa son fundamentales y si bien no alcanzan a cubrir todas las necesidades, alivianan la situación de muchas familias que no tienen inconvenientes para acceder a las prestaciones”.
La encuesta de Unicef también advierte que en el 83% de los hogares en el país se considera que, si no hubiera cuarentena, habría un riesgo alto de contraer la enfermedad y "los niveles de aprobación del aislamiento social que implementa el Gobierno Nacional son unánimes, incluso entre la población de 13 a 17 años, que apoya la medida en un 99%".