El martes 8 de octubre, los alumnos del Instituto Cristiano República Argentina llegaron a la capital misionera. Al verla en la terminal, la madre de Juanita entendió que la situación era grave: “Tenía los ojos rojos, llenos de sangre, y la boca negra. Algo estaba muy mal”, indicó. La joven fue llevada al Hospital Pediátrico Fernando Barreyro de esa ciudad.
Ahí los médicos la dejaron internada para hidratación y estudios médicos, los cuales comprobaron que sufría una sepsis, con positivo en Influenza B. "Le pusieron litros de suero, pero su presión no subía. Tenía 2.9", recordó su madre. A pesar de los esfuerzos médicos, Juanita no pudo recuperarse.
Desde que ingresó al hospital, el estado de Juanita no paró de deteriorarse y finalmente falleció el sábado 12 a causa de un shock séptico. "Estaban a punto de amputarle las piernas y las manos porque su piel se estaba oscureciendo, pero su cuerpo dejó de responder. Al final, murió después de sufrir muerte cerebral", relató Claudia.
Luego del fallecimiento de su hija, Claudia y Claudio Sirimarco, están convencidos, hubo negligencia de parte de la empresa Viaturex, encargada del viaje, y la escuela. "Si la hubieran llevado a un hospital cuando mostró los primeros síntomas, quizás mi hija estaría viva hoy", afirma la madre. "La empresa nunca nos llamó, ni siquiera para darnos el pésame", denunció la mujer.
La defensa de la empresa encargada del viaje
Mariano Soczyuk, propietario de Viaturez, la empresa encargada del viaje estudiantil, dijo: “Sentimos que no hicimos nada mal” sobre la muerte de Juanita. El empresario sostuvo que realizan este tipo de viajes “desde hace más de 25 años y es la primera vez que nos toca afrontar una situación como esta”.
Soczyuk destacó que “todos los contingentes viajan con seguro de accidentes, seguro de responsabilidad civil y un servicio de asistencia médica durante el recorrido y la estadía”. Además, agregó que el día del retorno, Juanita subió al colectivo sin síntomas de ningún tipo: “Tenemos videos de la nena subiendo sin ningún problema. Ese día a la noche cenó en San Francisco en la misma mesa que los docentes”, relató Soczyuk.
Tal cual contó la madre de la joven, el dueño de Viaturex indicó que “cerca de las 3 la nena tuvo vómitos y se constató que tenía 38 grados de fiebre. Le dieron Reliverán y volvió a vomitar. Es por eso que se contactan con el médico de Carlos Paz, de apellido Funes, y autoriza a aplicarle dipirona, que lo hizo una enfermera que formaba parte del viaje”.
Según el empresario, “el cuadro comenzó a evidenciarse cuando estaban en la zona de San Jaime de la Frontera, en Entre Ríos. La medicación hizo efecto, bajó la fiebre y la nena durmió hasta casi llegar a Virasoro, en Corrientes. Ahí vuelve a vomitar solo agua y el padre nos vino a ver. Le dije que podía hacer que el colectivo fuera directamente al Hospital con todos los chicos, pero finalmente se decidió que parara en Fátima, donde debían bajar algunos chicos. Nosotros enviamos un auto de la empresa para trasladarla, pero la familia ya había pedido una ambulancia”, sostuvo.
Según Soczyuk, la nena estaba lúcida y tuvo que esperar casi media hora la llegada del móvil sanitario. “Se bajó del auto y subió por sus propios medios a la ambulancia, acompañada de la docente y el coordinador del viaje”, agregó. Desde Viaturex destacaron que más allá de las atenciones puntuales por golpes o enfermedades, los médicos recorren los hoteles tres veces por día para establecer si alguno de los pequeños viajeros presentan algún tipo de síntoma que amerite medicación o su traslado a un centro asistencia.
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