La historia cuenta que el PRO subestimó a Milei, y lo invitó a sumarse como si fuese un apósito. Y la subestimación fue un error importante.
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Patricia Bullrich: Dicen que ella cree que está para tareas más importantes.
Es curioso: Macri ingresó a escena cuando salió Massa. Y Milei derrotó al 'Sabelotodo' Massa por varios motivos. En especial porque él se presentó como un cambio -el gran invento de Santiago Caputo cuando inventó lo de 'la Casta', y todos los adversarios de Milei quedaron en la misma bolsa. Caputo comprendió que eran tiempos parecidos a aquel de 'Que se vayan todos'. Entonces, Milei debía quedar aparte. Massa no lo entendió o no pudo atreverse a intentarlo. Así fue como su cobardía o su limitación lo llevó a aceptar convertirse en sinónimo de continuidad y su suerte quedó sellada pese a sus extraordinarios esfuerzos. Lo derrotó aquel a quien había alentado porque creía que no significaba un riesgo. Y lo hizo sin necesidad de pegar 1 afiche y al frente de un partido que había nacido de la nada.
El momento 'de gloria' de Massa coincidió con la instalación de Milei como su antagonista, inicio de la simpatía de Macri, quien temía hasta por su libertad si ganaba Massa, a quien le hizo la vida posible entre 2016 y 2019.
Y Macri volcó al PRO del lado de Milei como autodefensa. Él necesitaba evitar que se cumplieran las amenazas de Massa, si ganaba. Pero Milei ganó, Macri festejó y lo encontró tan vulnerable o limitado que se le atrevió.
En el interín irrumpió la derrotada Bullrich, ya enojada con Macri y con casi todo el PRO. Ella estaba dispuesta a buscar su destino. Pero ni Macri ni Bullrich son 'mesa chica' de Milei. Para él, ellos son circunstancias. Milei no hace de la lealtad un culto.
El PRO no conoce al Milei de verdad. Y se impacienta cuando no consigue formalizar su acuerdo. No logró ocupar todos los casilleros que pretendía. Ya es muy evidente que los del PRO que no ingresaron o los que ingresaron pero por debajo de sus ambiciones, son quienes instalan la necesidad de cambio de gabinete. Javier lo sabe. Karina también. Son quienes afirman que hay presencia del enemigo (Massa) en las cercanías. Y se niegan a aceptar que existe La Libertad Avanza.
Milei tiene diferencias estructurales con el PRO. Por ejemplo, él no agitará denuncias contra Alberto Fernáncez, Cristina Fernández de Kirchner y/o Sergio Massa. No le interesa. No piensa montar un circo investigando a Máximo Kirchner. No le interesa. El PRO opina diferente porque intenta crear un Milei a su necesidad y conveniencia. El PRO quiere deconstruir a Milei. Los 'halcones' que adoran a Macri y aman a Bullrich creen que 'la Guerra Santa' continúa, y que ahora sí podrían ganarla. La 'mesa chica' le ha dicho a Milei que el PRO quiere imponerle una agenda.
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Los Milei, Javier y Karina.
Javier Milei nunca tuvo una agenda abultada con teléfonos y correos electrónicos de personajes destacados en disciplinas diversas. El mundo de relaciones de Milei siempre fue bastante acotado. Igual que el de La Libertad Avanza.
El frente que organizó para ir a elecciones nació como un rejuntado de pequeños partidos, muy limitada, casi circunstancial. Los del PRO no tienen ni idea cómo fue que sucedió. Ni siquiera Milei conoce los detalles. Tampoco le importaron. Grave error a futuro.
Milei desconoce las promesas que se hicieron a personajes intrascendentes para conseguir su atención, y que hoy día reclaman la recompensa prometida. ¿O no se les hababla de un organigrama inmenso, que podría contenerlos a todos? Para prometer nunca hay límites. Estos aparecen cuando hay que cumplir.
Así se consiguió desde el Partido Demócrata a los sellos que aportó José Bonacci, antes de que chocara con Javier Milei, cuando percibió que había algo grande en construcción. Llegó a subir a su hija al tren.
Sin embargo, la 'gente calificada' estaba en los partidos mayoritarios. Apostar por Milei era de alto riesgo. Por eso el oro y el moro. Un día Milei ganó pero para llenar los cargos no podía cumplir las promesas. Por vínculos sociales y porque era una multitud en oferta, gente del PRO comenzó a ingresar, sin pedirle permiso a Macri. Karina era el filtro pero no tenía ni idea del Who's Who. Si el adversario en el balotaje había sido UxP, se priorizaban los CV que mencionaran al PRO. Fue intuitivo, circunstancial, no programático.
Son tantos que existe la idea del 'Gobierno del PRO'. Pero no es cierto. Milei pesca en la pecera del PRO, donde hay muchos peces interesados en morder el anzuelo. Y porque en esa pecera hay gente o más capacitada o con más experiencia que lo que puede aportar La Libertad Avanza. ¿Alguien observó a los integrantes de los bloques legislativos de La Libertad Avanza en Diputados o en el Senado?
Ninguno de ellos podría integrar jamás la 'mesa chica', que es donde se toman las decisiones.
Cuidado: la 'mesa chica' tampoco es una maravilla pero son los incondicionales y al ego de Milei le resulta fundamental creer que tiene gente incondicional, al menos en teoría.
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Diego Santilli, diputado nacional PRO que, dicen, se esfuerza mucho por ingresar al Ejecutivo Nacional.
Ahí se sientan Javier y Karina Milei, Santiago Caputo y Sandra Pettovello. En algunas ocasiones son incorporados los 'comecocos', Iñaki Gutiérrez, Agustín Romo, Santiago Oría o alguno parecido. Y cuando Karina puede, suma a 'Lule' Menem, pero no es un miembro estable. Lo que sucede es que tiene una buena excusa: es quien está intentando convertir a La Libertad Avanza de la provincia de La Rioja en un partido de reconocimiento nacional. Un partido nacional La Libertad Avanza será muy diferente a un frente multipartidario llamado La Libertad Avanza. Significa pasar de la precariedad a la estabilidad. Quizás hasta conseguir simpatizantes interesantes.
Volviendo al PRO: intentar imponerle un gabinete a Milei parece muy difícil. La ambición de algunos novatos del PRO de armarle una nueva 'mesa chica' a Milei es un delirio. Suponer que si llevaran a Milei a una guerra contra el peronismo podrían forzar el nuevo gabinete y otra 'mesa chica' es un disparate.
Es cierto que hay un denominador común entre Patricia Bullrich confrontando con la CGT y la izquierda y el peronismo, y Santiago Caputo cargado de tatuajes, guayabera blanca y un habano en una mano recordándole a Milei en reunión de gabinete: "No negociamos. Es ahora o nunca. Esto es Mileo o la Casta". Pero Bullrich no estará en 'la mesa chica'. Ni siquiera si lograra desbancar a Nicolás Posse.
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