A alianza que sumará al PRO, a la democracia progresista, a la Coalición Cívica, y se pretende conseguir al socialismo. Pero hay un problema: el Frente Progresista no está muy convencido de unirse a un bloque cuya base es el radicalismo, y mucho menos, de hacer las paces con el Pro, partido del cual han sido muy críticos.
"No hay Lifschitz 2023 si no es candidato en las próximas elecciones y con un frente transversal y amplio, sino la UCR va a estar en otro lado", afirmaron desde el radicalismo al diario La Política Online el mes pasado, cuando la idea de una alianza estaba gestándose.
El nuevo frente necesita de la confirmación del exgobernador Miguel Lifschitz, quien es hoy el mayor referente del partido progresista. Sumar al socialismo significa sumar votos y peso político en Santa Fe. Sin embargo, desde el radicalismo afirman que con o sin ellos, la alianza se conformará igual.
Por otro lado, esta jugada política solo trae preocupación al gobierno de Omar Perotti. La unidad que habían logrado con la oposición para sacar al socialismo del poder luego de 12 años, hoy ya no existe.
En este marco, se empieza a notar la necesidad de diálogo del oficialismo con sus aliados, que son pocos, debido al hermetismo de Perotti; y de hacer cambios en la provincia.
Según trascendió, en breve el gobernador renovará su gabinete. Uno de los primeros movimientos será poner al rosarino Roberto Sukerman -quien perdió las elecciones para intendente de la ciudad contra Pablo Javkin- como ministro de Gobierno. Actualmente es ministro de Trabajo.
Habrá que ver si el socialismo decide unirse a una alianza donde no tiene las bases, y si Perotti empieza a hacer cambios en el gobierno que dejen conforme a aliados y opositores.