En la Mossad, Simon Wiesenthal era 'Teócrata', según una biografía
CIUDAD DE BUENOS AIRES (
Segev, columnista del diario israelí Haaretz, es autor de media docena de otros libros, la mayoría sobre la historia de Israel. En una entrevista telefónica, explicó que Paulinka Kresiberg, hija de Wiesenthal, le dio acceso irrestricto a los papeles de su padre—unos 300.000 documentos hasta entonces reservados.
Mientras leía la correspondencia de Wiesenthal, Segev encontró nombres de personas que no reconocía y descubrió que eran agentes y responsables del Mossad. Entrevistó a tres de ellos; nombra a dos en el libro.
Segev dijo que Wiesenthal fue empleado primero por el departamento político del Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel, un antecesor del Mossad, y luego por la misma agencia. Esta financió su primera oficina en Viena, en 1960, le pagó un salario mensual y le entregó un pasaporte israelí, revela la biografía. El nombre en código de Wiesenthal era "Teócrata".
Su principal tarea era ayudar a ubicar a los criminales nazis, incluido Eichmann, uno de los arquitectos de la Solución Final, y, especialmente, vigilar a los neonazis y proveer información sobre las actividades de ex nazis en los países árabes, indica el libro.
La afirmación, basada en numerosos documentos y entrevistas con tres personas mencionadas como los encargados de manejar a Wiesenthal en el Mossad, no sólo hace mella en la extendida creencia acerca de cómo operaba aquel, sino que también cuestiona la idea de que el gobierno de Israel no tuvo interés en rastrear a los nazis excepto en 1960, cuando Adolf Eichmann fue capturado en la Argentina, y poco más.
Wiesenthal murió en 2005, a la edad de 96 años, en su casa de Viena.
También dice que Wiesenthal fue parte de un desconocido intento previo de atrapar a Eichmann en Austria, en los últimos días de 1948. De acuerdo con el libro, un agente israelí que ayudaba a Wiesenthal probablemente precipitó el fracaso de la operación al relatar historias de la guerra de independencia israelí a bebedores de Fin de Año en los bares locales. Corrió la voz de que había un israelí y la planeada visita de Eichmann a su mujer e hijo fue cancelada abruptamente.
La operación fue iniciada por Asher Ben Natan, luego el primer embajador de Israel en Alemania, quien habló sobre ella con Segev; éste también cita el informe de la operación, recientemente desclasificado. Segev aclaró que sometió su manuscrito a la censura militar israelí, una obligación para cualquier obra que se refiera a temas de seguridad.
El rol de Wiesenthal en la captura de Eichman en la Argentina había sido cuestionado. Isser Harel, ex jefe del Mossad, ya fallecido, afirmó que el cazador de Nazis no merecía crédito alguno por ella.
Pero el libro sostiene que Wiesenthal, financiado por la embajada israelí en Viena, dijo al Mossad en 1953 que Eichmann estaba escondido en la Argentina, lo que llevó luego a su captura por miembros de la agencia. El juicio televisado a Eichmann en Israel fue un hito en la conciencia moderna sobre el Holocausto. Fue encontrado culpable y colgado por Israel en 1962.
Wiesenthal, una figura compleja y a menudo controvertida, se opuso a la ejecución, demuestra Segev, tras examinar correspondencia desconocida hasta ahora. No tenía objeciones morales contra la pena de muerte, pero creía que Eichmann no había dicho todavía todo lo que sabía y que su testimonio podría ser útil en el futuro.
El libro también muestra que Wiesenthal ayudó de forma callada pero sostenida a Kurt Waldheim, el ex secretario general de las Naciones Unidas y presidente de Austria, quien fue acusado por grupos judíos de haber mentido sobre su servicio en el ejército alemán. La más grave de las sospechas sobre Waldheim, crímenes de guerra, jamás fueron probadas. Wiesenthal fue un consultor oculto de su compatriota austríaco.