Teledemocracia y opinión pública: Crónica de días complicados
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Sin Saco y Sin Corbata). Fue un papelón. El intento de ajusticiamiento público del Grupo Clarín por el matrimonio Kirchner fue un verdadero fracaso. Se anunció como el paso previo a la estatización de Papel Prensa, pero terminó en un culebrón familiar y un mal libro pergeñado y producido por el desprolijo secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, quizás, el hombre que más daño le ha causado al oficialismo en sus casi ocho años de Gobierno.
En la Casa Rosada se sostenía que habría un antes y después del anuncio de Cristina Fernández de Kirchner, algo que ocurrió, pero en sentido contrario de lo que esperaba la Quinta de Olivos dado que el impacto contra el Grupo Clarín se licuó, la relación con banqueros y empresarios quedó rota, salvo el periodismo oficialista, todos criticaron el embate oficial; las encuestas realizadas por el Gobierno muestran una fuerte caída en la imagen positiva del matrimonio Kirchner y un rechazo al acoso a los medios y, al final, la Casa Rosada tuvo que derivar el caso a la Justicia y el Congreso para mantener las denuncias flotando, pero sin esperanzas de que avancen.
Pero no hay que equivocarse: el ministro de Relaciones Exteriores, Héctor Timermann, y el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, están lejos de haber pedido la preferencia del matrimonio Kirchner, aunque los errores de información que dieron ambos, causaron el duro traspié de la Casa Rosada y fortalecieron al Grupo Clarín.
¿Qué ganó con la maniobra trunca el matrimonio Kirchner? Un discurso más extremo para diferenciarse de la oposición. Nada más.
Un logro pobrísimo si se considera que develó la interna conventillesca de la familia Graiver, que usó los derechos humanos en una pelea de poder, que causó la ruptura con la Unión Industrial Argentina y el vacío del sistema financiero, despertó críticas de la subsecretaria de Asuntos Públicos de Barack Obama, Judith Mc Hale, y del presidente de la Suprema Corte, Ricardo Lorenzetti; y la recomendación del JP Morgan de vender bonos argentinos por el ruido político aumentando el riesgo país y frenando cualquier intento de bonos en el exterior. Un verdadero triunfo pírrico.
Para salvar la maniobra, el Gobierno ingresó el viernes por la noche en la Cámara de Diputados el proyecto de Ley para regular la producción, distribución y precio del papel de diario, con el fin de armar un nuevo corso mediático y ver si logra dividir a la oposición. Lo interesante es que se pide al Congreso delegar la Casa Rosada las facultades para establecer las regulaciones, justo en la semana en que cayeron las facultades delegadas. Una típica ironía de la Quinta de Olivos, con olor a chiste malo.
Sin embargo, en el Congreso, el Gobierno puede encontrar aliados.
Por un lado, la izquierda boba que le encanta regular cada factor de producción.
Por el otro, la Unión Cívica Radical, que sueña con tener un asiento en la Papel Prensa estatizada y poder obtener materia prima gratis para tener su propia cadena de diarios y revistas radicales (un plan que intentó un alto dirigente cobista en 1983, cuando compró una docena de diarios en la Provincia de Buenos Aires e intentó vivir de la publicidad oficial o cuando el entonces canciller Dante Caputo fundó y fundió la revista El Expreso).
También fracasó el intento del Gobierno por vaciar de clientes Fibertel. A una semana de conocida la medida, la empresa no registra fugas de clientes por encima de lo usual (aunque reconocen que sus ventas cayeron un 30%), ya existe primer fallo frenando la norma y el Gobierno tuvo que salir corriendo a buscar aliados para robarle los clientes a la compañía.
Sin embargo, mostrando un grado de improvisación y desconocimiento del tema manifiesto, se publicó una nómina de potenciales reemplazantes en donde aparecen compañías que no existen, otras que no dan servicio de internet, casi ninguna ofrece cable modem, y si lo ofrece, con menor capacidad de transporte; otras son sólo corporativas, muchas que son cooperativas locales que subcontratan a Fibertel y hasta figura una empresa del propio del Grupo Clarín. Una desprolijidad pocas veces vista.
Incluso, para demostrar que no temen al Gobierno, Cablevisión promete anunciar esta semana una inversión de US$ 100 millones para decuplicar la velocidad de transmisión de datos y la presentación de una causa penal contra el ministro de Planificación, Julio de Vido. La respuesta del funcionario fue iniciar un sumario para retirarle la licencia para dar televisión por cable en 11 localidades, lo que podría afectar a 1,2 millón de clientes, tomando, de nuevo, a los clientes de rehenes.
A estas alturas, queda en claro que la avanzada política contra el Grupo Clarín tiene más de puesta en escena que de intervención real. La cuestión judicial se diluirá en el tiempo y encontrará solución en el futuro. Por lo cual, lo único que le queda al Gobierno es mantener la presión sobre el multimedio con le esperanza de vaciarlo de clientes, de lectores, de escuchas.
De esta forma, el matrimonio Kirchner terminó por devaluar una pelea por el poder a un enfrentamiento entre grupos mediáticos, es decir, una lucha entre un holding oficial de noticias contra un holding privado de noticias, una puja que no le sirve a la gente y que sólo alimenta el ideologismo del progresismo pavo, asusta señoras gordas y aleja inversiones.
El show creado por el Gobierno contra el Grupo Clarín, que ocupó la tapa de los diarios toda la semana, no le permitió a Cristina Fernández de Kirchner exhibir con orgullo dos éxitos oficialistas (la reducción de la mortalidad infantil, que cayó de 12,5 a 12,1 por mil y que el empleo en negro es el menor desde 1970), confirmando el carácter caníbal que tiene para el propio oficialismo la estrategia comunicacional y de marketing político del matrimonio Kirchner contra la perpetua estrategia de confrontación.
Los grandes problemas
Sin embargo, tener en tapa toda la semana al Caso Papel Prensa, permitió al Gobierno que no llegaran a la primer página los problemas que tiene el oficialismo en para hace pie en las grandes provincias, el intento de los trasversales K de impulsar candidatos propios, independientes del PJ; que Hugo Moyano tuvo que hacer un acto exprés para evitar incidentes cuando asumió como Secretario General del Justicialista bonaerense y que el camionero fue obligado a levantar su bloqueo de las plantas del Grupo Techint, todas señales de debilidad del entramado oficialista.
También, el Caso Papel Prensa, evitó que ganara la tapa de los diarios la caducidad de las facultades delegadas, la aprobación (en comisión) de nuevos niveles de retenciones, la masiva fuga de dólares del sistema bancario (80% de los dólares vendidos en el último año se fue del sistema financiero), la necesidad de crear un nuevo Programa Monetario (ante la imposibilidad de cumplir con el aprobado el año pasado) y que el PBI real es 5% menor del informado por las autoridades económicas.
Más allá del costo político que implica la pérdida de las facultades delegadas, el resto de las distorsiones muestran la endeblez del famoso Modelo K, ese que no existe, que está sufriendo en los flancos donde es más vulnerable: recaudación fiscal, fuga de divisas, imposibilidad de mantener el tipo de cambio, dificultad para acumular reservas, intentos por regular la tasa de interés y desmentida del famoso crecimiento "a tasas chinas".
Todas estas noticias no son nuevas, los economistas serios lo anticiparon desde hace meses, pero minan el discurso propagandístico y electoral del Gobierno cuando los tiempos electorales se acortan.
Para la oposición, el 'caso Papel Prensa' le quitó protagonismo, pero también ocultó las profundas divisiones que se vieron en el Congreso por decidir el futuro de las facultades delegadas, para fijar nuevos niveles de retenciones, de establecer una estrategia común en el tema Fibertel o de reclamar la presentación del nuevo Programa Monetario por el Senado.
Sobre la caducidad de las facultades delegadas hay dos proyectos diferentes de la oposición, tres propuestas para fijar nuevas retenciones, dos para el caso Fibertel y nadie se dio cuenta en el Senado que la Presidente del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, antes de informar a la prensa el nuevo Programa Monetario, debería haberlo presentado ante los legisladores, violando un formalismo no menor.
Macri
También el Caso Papel Prensa evitó que el Jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, exhibiera con claridad el éxito que tuvo a su paso ante la Comisión Investigadora de las escuchas ilegales, donde la oposición no aportó un solo dato nuevo, fue imprecisa en sus preguntas y demostró que el objetivo de las sesiones será crear un circo mediático que no busca la verdad, sin deponer al titular del PRO.
A decir verdad, Mauricio Macri no estuvo en su mejor día en la presentación ante la Legislatura porteña (en muchas de sus respuestas fue tan impreciso como la oposición al preguntar), pero mantuvo la coherencia de su relato y reiteró las dudas que despierta la causa y las acusaciones, lo que no es poco para un hombre con escasa facilidad de palabras.
Si el éxito de Mauricio Macri ante la oposición porteña fue importante, su reencuentro con Francisco de Narváez confirmó que el Jefe de Gobierno porteño está revisando sus errores y está comenzando a pensar como político. En realidad, los dos están comenzando a pensar y actuar como políticos y peronistas, lo que no es poco para dos empresarios que quieren ser candidatos a Presidente de la Nación y Gobernador bonaerense y deben mostrarse más fuertes y astutos que Eduardo Duhalde o Felipe Sola.
Fue una mala semana para el oficialismo, culpa de sus ambiciones, de su exuberante soberbia, de sus irrefrenables deseos de tener el control de todo lo que pasa, de todo lo que ocurre, de todo lo que dicen los medios. Sin embargo, lejos está el matrimonio Kirchner de cesar su ataque al Grupo Clarín y de frenar sus intentos de imponer su agenda mediática.
El control de la opinión pública está en juego. El discurso que prevalecerá hasta las elecciones del 2011 se decidirá en esta puja mediática. Pero el futuro gobierno, lo elegiremos nosotros con nuestros votos. Tenemos todo un año para ver nuevas batallas mediáticas y, como en el caso Cablevisión y Fibertel, los rehenes seremos nosotros.
¡¡Bienvenidos a la teledemocracia!!
¡¡Era hora de que llegara a la Argentina!!
Lo que no sé es si se trata de una buena noticia, pero ya no importa.
