El increible caso de la fortuna de Teddy y Nina Wang
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). La hongkonesa Nina Wang, considerada la mujer más rica de Asia, murió en 2007, a los 69 años de edad, debido a una enfermedad no especificada.
Wang ocupó el número 154 de la lista de las personas más adineradas del mundo elaborada por Forbes, con una fortuna estimada en US$ 4.200 millones.
El origen de la enorme fortuna es la farmacéutica Chinachem Group, que Teddy Wang creó cuando se trasladó junto con su mujer a Hong Kong y que es una de las mayores compañías de la ex colonia británica.
Wang era la presidenta de Chinachem Group, hoy día un conglomerado empresarial dedicado también a las inversiones inmobiliarias y el desarrollo de propiedades, que incluían además servicios financieros y de entretenimiento, entre otros.
Aunque Wang nunca llegó a confirmarlo, existían rumores sobre su lucha contra el cáncer, posible causa de su muerte, que tampoco fue especificada por su portavoz, Ringo Wong.
Además de famosa por su riqueza, el nombre de Wang apareció repetidas veces en los titulares de la prensa china por la batalla legal que ganó contra su suegro, relacionada con una propiedad de su desaparecido esposo.
Nina, apodada Little Sweetie, fue desposada por Teddy Wang, a quien ella conoció siendo niña en un jardín de infantes de su Shangai natal. Lo sedujo, dicen, con la fórmula preescolar de las coletas, que no abandonó el resto de su vida. Se casaron en Hong Kong, montaron un conglomerado empresarial y durante décadas escenificaron un matrimonio sin fisuras.
Aparentemente, Teddy hacía negocios y Nina se ajustaba las trenzas. Así fue hasta 1983, cuando él fue raptado por una banda criminal y ella pagó, entre lágrimas, un rescate de US$ 11 millones. Desde entonces empezaron a tener problemas y se airearon infidelidades, insinuadas por la prensa.
7 años después del 1er. secuestro se volvió a repetir la historia y Teddy ya nunca regresó. La Policía no halló el cuerpo, ni dio con ninguna pista. No había rastro que seguir.
Nina se enzarzó entonces en una batalla legal con el padre de Teddy, el viejo Wang Din-Shin, un empresario de la vieja escuela china, ex adicto al opio y a las concubinas, quien consiguió dar por oficialmente muerto a su hijo en 1999 con la intención de arrebatarle el conglomerado de empresas a la viuda.
En 2004, un tribunal dictaminó que Nina Wang había falsificado el testamento de su desaparecido marido y que su padre, Wang Din-shin, era el único heredero de la fortuna de su hijo.
Durante el juicio se llegaron a manejar 3 testamentos distintos,
> uno (de 1960) en el que Teddy Wang repartía su fortuna a partes iguales entre su padre y su esposa,
> otro (de 1968) en el que cedía todo a su padre, después de haber descubierto que su mujer había tenido una aventura, y
> un 3ro. (de 1990 y fechado 1 mes antes de que ser secuestrado), en el que el millonario declaraba a su mujer heredera universal. En ese texto, se insiste en que Nina es "el amor de una vida" y que, por tanto, sólo ella tiene acceso a su fortuna.
Después de meses de batallas legales, un tribunal dictaminó que el último testamento había sido falsificado.
Nina recurrió la sentencia. Y en un nuevo juicio celebrado 1 año más tarde un tribunal superior terminó declarándola heredera de los bienes de su marido.
Nina diversificó las inversiones hasta convertirse en la constructora más importante de Hong Kong. Levantó y bautizó con su propio nombre el rascacielos más alto de la capital financiera, el Nina Tower 1.
A la vez, ella se ganó fama de tacaña, comía en Mc Donald´s, vestía sencillo y aseguró que sus gastos personales no pasaban los US$ 500 al mes.
Entre sus manías, persiguió la ambición de ganar el premio Nobel de la Paz y, para ello realizó varios intentos de reunir al Dalai Lama con las autoridades chinas para concluir el conflicto del Tibet.
Nina murió el 3 de abril de 2007. Sin descendencia y sin amigos, otra vez la guerra de los testamentos: en estos días se celebra un nuevo juicio porque la familia del marido reclama el dinero para la fundación benéfica montada en su nombre, tal como quedó escrito en su 1er. testamento.
Sin embargo, hay una 2da. versión del documento: un papel redactado con un extraño lenguaje que mezcla términos jurídicos con estrofas de canciones sentimentales y se asegura que el único heredero, la persona que administrará todos su sus bienes "de manera benéfica" es Tony Chan, un camarero desocupado, casado, aficionado al feng shui y totalmente desconocido.
Los abogados de la familia Wang se esfuerzan por demostrar que el testamento es falso, mientras la prensa se divierte especulando con un novelesco romance entre el "maestro de feng shui" y la vieja ricachona solitaria.
Mientras tanto, el camarero desocupado espera la sentencia sin separarse de su mujer. Faltan unos días para la sentencia y la historia no está cerrada.
