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Murió Héctor Bonzo, capitán del hundido 'Crucero General Belgrano'

El marino retirado dirigió la embarcación que fue torpedeada durante la guerra de Malvinas, hecho que fue catalogado por el gobierno argentino como un "crímen de guerra". Bonzo siempre destacó que el hundimiento de esa nave se trato de "una acción bélica".

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). A los 76 años, víctima de un ataque cardíaco mientras conducía su automóvil, falleció en la noche de este miércoles (22/4) el capitán de navío retirado Héctor Bonzo, comandante del crucero General Belgrano, hundido durante la Guerra de las Malvinas el 2 de mayo de 1982.
En homenaje a todos los tripulantes y, en especial a los 323 muertos en aquel ataque naval británico, Bonzo escribió el libro '1093 tripulantes'. De larga trayectoria en la Armada, en la que había ingresado en 1947, siempre destacó que el hundimiento de esa nave no había sido un crimen de guerra sino "una acción bélica". Había nacido el 11 de agosto de 1932 en General Rodríguez, provincia de Buenos Aires. La información necrológica será publicada en la edición de mañana.
Bonzo pertenecía a la Armada Argentina desde 1947, cuando ingresó como Cadete del Escalafón Comando General. Como Comandante del General Belgrano, el 2 de mayo de 1982 recibió el ataque con torpedos del submarino HMS Conqueror del Ejército inglés. Los tres torpedos que impactaron en el crucero determinaron su hundimiento con la pérdida de 323 vidas, de los más de 1.000 tripulantes. El fue quien organizó el abandono de la nave.
Estaba casado y tenía tres hijas. Totalizó en su vida naval unas 200.000 millas de navegación. Era Licenciado en Sistemas Navales y ejerció el profesorado en nivel terciario. Fue miembro fundador e integrante del Consejo Directivo de la Asociación Amigos del Crucero General Belgrano, institución civil creada en 1987.
Bonzo siempre consideró el ataque como una "acción de guerra", pese a que en distintos ámbitos se lo definió como un "crimen". Y se encargó de calificar de "héroes" a los 323 marinos que dejaron su vida en las entrañas del crucero.
Tras el conflicto bélico, Bonzo fue nombrado Jefe de Personal Superior de la Armada y más tarde, fue subsecretario General Naval. Con el retorno de la democracia, Bonzo pidió el pase a retiro voluntario, tras 37 años en la Armada. Pero más allá de su jubilación, mantuvo una firme decisión a la hora de mantener en pie el recuerdo de su buque y de sus marineros.
Nacido en la Provincia de Buenos Aires, prestó servicios en los Cruceros "La Argentina" y "9 de Julio, en el Buque Escuela Fragata "Libertad", y en el Rompe hielos General San Martín", entre otros. En el curso de su carrera fue distinguido con la Medalla al Mérito Tamandaré, otorgada por el gobierno del Brasil.

El hundimiento del Belgrano
El 12 de febrero de 1982 el ARA General Belgrano (antes USS Phoenix y luego ARA 17 de Octubre) se dirigió a Puerto Belgrano para el mantenimiento que cada año se daba al crucero. Aunque se habían añadido tecnologías de radar y misiles, el barco estaba en malas condiciones de turbinas y no podía alcanzar más de 18 nudos.
Durante esta puesta a punto recibió la noticia de las crecientes dificultades con el gobierno del Reino Unido acerca de la soberanía de las islas Malvinas. Así los trabajos tuvieron que detenerse debido a la necesidad de emplear a los obreros en la disposición de las demás unidades. El 2 de abril toda la tripulación del crucero fue avisada de la operación anfibia que las restantes unidades de la escuadra realizaron para tomar las islas Malvinas.
El barco recibió el resto de la tripulación para tiempos de guerra, completando 1091 tripulantes y dos civiles que trabajaban en la cantina y que rehusaron dejar el barco, aunque sabían que ahora zarparía en misión de guerra (de hecho ellos fueron de los primeros en morir pues el primer torpedo dio en la zona de la cantina).
El gobierno británico por su parte, tras enviar a dos submarinos nucleares a la zona y preparar el envío de un contingente más importante después, estipuló la creación de una zona de exclusión que comprendería una circunferencia de 200 millas, centrado en latitud 51° 40' Sur y longitud 59° 30' Oeste (el centro geográfico de las Islas Malvinas).
El 19 de abril, llegó a la Isla de los Estados. Allí realizó ejercicios de tiro donde se descubrieron problemas en la munición de las ametralladoras de 40 mm. Por eso y por necesidad de reabastecimiento se dirigió luego a la base de Ushuaia.
El 24 de abril zarpó de nuevo hacia la Isla de los Estados. Ese mismo día los argentinos descubrieron a la primera Fuerza de tareas británica que se dirigía al teatro de operaciones. Se trataba de dos portaaviones y siete destructores. El GT 79.3 recibió órdenes de permanecer en la zona de la Isla de los Estados y el Banco Burdwood para interceptar y neutralizar unidades enemigas de acuerdo con las demás fuerzas de tarea. Se unieron a la GT 79.3 (que desde entonces fue llamada Peñón) los destructores ARA Piedra Buena y ARA Bouchard y el petrolero ARA Puerto Rosales.
Los días siguientes fueron de ejercicios y de continuas misiones de reconocimiento por parte del helicóptero Alouette embarcado en el Belgrano. El 29 de abril recibieron permiso de usar cualquier armamento en contra de las unidades británicas que descubrieran.
El 1 de mayo durante una operación LOGOS, los destructores avisaron de un inminente ataque aéreo británico. En realidad se trataba de un avión argentino con problemas de radio. Ese mismo día se recibieron nuevas tareas debido a que el grueso de las unidades británicas se encontraba apoyando acciones de bombardeo en las Islas Malvinas: el grupo Peñón debía dirigirse al meridiano del enemigo, y atacar con misiles a los buques británicos que operaran hacia el Sur de Malvinas.
El 2 de mayo recibió el ataque con torpedos del submarino HMS Conqueror. Los tres torpedos que recibió el crucero determinaron su hundimiento con la pérdida de 323 de sus tripulantes.
Los torpedos lanzados por el Conqueror, según dichos de su comandante, eran Tigerfish MK-24 filodirigidos y con autoguiado terminal, cuyo alcance está estimado entre 35 y 50 kms. Disparado a una distancia de unos 5 kms., el primer torpedo alcanzaba al crucero a proa, por babor. La parte del barco que abarca la cubierta de proa se hundió hasta la altura de la torreta A. El segundo torpedo hizo impacto hacia popa, en la parte inmediatamente posterir a la sala de máquinas, destruyendo el sistema de mando del timón.
Diez minutos más tarde, la escora era de 21 grados. El comandante decidió que no se podía hacer otra cosa que dar la orden de abandonar el barco. Se lanzaron 70 balsas autoinflables, que podían contener veinte hombres cada una.
El Belgrano se dio vuelta y se hundió una hora después de haber sido tocado.
Al llegar la noche se levantó viento y el mar empeoró. Las ráfagas alcanzaban casi los 100 kms. por hora y las olas los 5 metros de altura. Algunos botes iban sobrecargados, llevando hasta 30 hombres. Varios de los náufragos sufrían graves quemaduras, ya que nadie, de hecho, llevaba máscaras o guantes " antiflash " en el momento del torpedeamiento.
En 1993 el hundimiento del Crucero ARA General Belgrano es denunciado ante la Comisión Investigadora de las Violaciones a los Derechos Humanos, dependiente del Ministerio de Defensa de la República Argentina como un crimen de guerra innecesario; La Comisión Investigadora, con fallo dividido resolvió que la investigación del Hundimiento del Crucero Belgrano no era el objeto de la investigación. Esta resolución causó y causa una gran controversia por cuanto la resolución ministerial Nro. 220 del 2 de Junio de 1993 es taxativa por cuanto dice así "destinada a investigar la posible existencia de actos violatorios a las normas vigentes en materia de derechos humanos, durante y después de los episodios bélicos acaecidos en Malvinas y Atlántico Sur a partir del 2 de abril de 1982".
La criminalidad del hundimiento del Belgrano ha sido reconocida hasta por los británicos, y aceptan que la decisión de su hundimiento estuvo más ligada a una cuestión política que a una necesidad militar, por cuanto el Crucero Gral. Belgrano no representaba ningún tipo de peligro para las fuerzas de tareas británicas.

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