Sobre 1989 irrumpía un fenómeno gestado en el 1973. Carlos Saúl Menem. Ganó una interna partidaria nacional sorprendente. Ganó una general. El Patillas bailaba zambas en los programas de tevé. Un dólar un peso.
Sobre el fin del siglo las urnas dijeron no a la continuidad peronista. El peronismo, más escorpión que nunca, se clavaba su aguijón. El mundo siguió andando.
La ineptitud de Fernando de la Rúa y la cobardía política del ex peronista Chacho Álvarez nos llevaron a las cacerolas. La movilización de la clase media tampoco fue peronista. Que se vayan todos. No se fue nadie. El mundo siguió andando.
El Presidente parlamentario, Eduardo Duhalde, recibió una economía internacional de nalgas. La policía, como tantas veces, mató militantes impunemente. Se los colgaron. Debió irse.
Del outlet político surgió Kirchner. El parto se volvió normal. Los indicadores internacionales se tornaron buenos. El peronismo sumaba 60% de los votos del país (Menem, Kirchner, Rodríguez Sáa). Kirchner ganó por walk over. Los gobernadores se convirtieron definitivamente en señores feudales. Los intendentes del conurbano bonaerense también. Kirchner puso mano dura y arbitrio. Fue injusto, vengativo y paranoico. También intrínsecamente peronista del 1950. La autoridad presidencial fue restablecida. No íbamos, no vamos a favor de la opinión del establishment mundial, pero vamos. Kirchner murió. El mundo siguió andando.
Desde el 27 de oktubre de 2010 su viuda nos atosiga con discursos y sus ministros y secretarios con órdenes, contra órdenes y explicaciones mediáticas. Ha comenzado el año de su reelección, algunas cosas han cambiado.
Están en vías de jubilación política nombres que son eso: nombres históricos. Cafiero, Romero, Menem, De la Rúa, Martínez Raymonda. Es muy larga la lista. Comprende a la mayoría de los actores de la segunda mitad del siglo XX. El mundo confirma a Gardel y Lepera. Sigue andando.
El peronismo atraviesa una etapa que conviene puntualizar con la pregunta en alto. ¿Se muere? La respuesta comienza en Santa Fe donde, debe aclararse: no es gobierno.
Su principal figura ha dicho que no participa. Que un líder no participe no es frecuente. Se corresponde con la claudicación, el retiro, el final. Eso parece (hoy).
En la provincia, donde las elecciones son importantes para el total del país, sobre mayo primero, en julio después, el peronismo comienza a contestarse la pregunta única. Hay varias respuestas concurrentes. Ha dicho que CFK es el futuro y el destino de todos los argentinos su principal e histórico escudero: Agustín Rossi.
Hace juramento de fidelidad kirchnerista otro pre candidato que retornó a la provincia: Rafael Bielsa. Sostiene la re elección de Cristina un tercer candidato: Omar Perotti.
Quedan fuera del juramento kirchnerista: Juan Carlos Mercier y Miguel Del Sel.
Si se miran los votos del sector K en los dos últimos actos eleccionarios en la provincia algo fenomenal está pasando.
No era el sector triunfante, pero es el que retiene votos, cuadros, mística, armado militante. Claramente Rossi es quien mejor articula la antigua forma y el nuevo mensaje, pero le disputan el sitio los otros dos. Algo ha sucedido en las entrañas del movimiento.
El primer atisbo en superficie es la adhesión a la señora de quienes no estaban inscriptos o se habían ido de la nómina. Vuelven los hijos y entenados.
El segundo es que nadie puede decir que Mercier o el señor Midachi aglutinarán la masa crítica del peronismo anti K. En mayo se sabrá, en caso que aun exista esta masa, si lograron seducirla.
Mejor: en mayo se sabrá si el peronismo federal, el peronismo anti K, los viejos y clásicos peronistas fueron integrados al kirchnerismo (¿kristinismo?) o emigraron a islotes con afecto (ejemplo: Pino Solanas). Se sabrá, al cabo, si la señora Cristina es la salida del peronismo santafesino en la segunda década.
Un argumento a considerar es que en la provincia de Santa Fe el peronismo es oposición y sólo logra unificación en torno a Cristina Kirchner. Ni siquiera la intemperie permitió unirlos. Sólo las órdenes directas desde Casa Rosada.
La traslación del fenómeno santafesino al plano nacional es sencilla. En sitios donde el peronismo es gobierno la adhesión con la señora resultará más cómoda.
Es un camino de ida y vuelta. La nación estrangula administraciones provinciales buscando la fidelidad. La fidelidad es natural a la necesidad de respirar. Si se es del mismo partido y la misma marchita es fácil. Se inhala el mismo aire cincuentista, setentista, peronista.
En la provincia vivimos unos días cargados de esperanzas. Ya se sabrá quienes quedan integrando la lista final de diputados y concejales sin que sus jefes, ay, logren la nominación.
En Rosario el señor Moebius organizó las listas de precandidatos del pejota. Héctor Cavallero, que es del sector Agustín Rossi, es Cristina Kirchner. Diego Giuliano, gestado como anti K, ahora es del sector de Bielsa, que es Cristina Kirchner. Ambos parecen oponentes. No lo son.
La pregunta sobre el movimiento la resolvió hace tiempo, con infinito espíritu partidario, el legendario Saúl Eldover Ubaldini. ¿Se muere el peronismo? “Ni una cosa ni la otra, sino todo lo contrario”. El peronismo es como el mundo.
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(*) Testigo.