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Esperando la luz: Diagonales platenses en problemas

La supuesta luz verde de apoyo presidencial a la eventual reelección de Felipe Solá sigue entreteniendo a los actores del "planeta" que cobija a la mayoría de la dirigencia política. "No hay luz verde para ningún candidato y menos aún en algunos casos que hay pendientes decisiones constitucionales", fue el disparó que por elevación llegó hasta La Plata y se le atribuyó a un calificado vocero del gobierno nacional, al parecer desautorizando una versión que aseguraba que Néstor Kirchner había respaldado el intento reeleccionista de Solá.

BAHÍA BLANCA (La Nueva Provincia).- Desde ese momento y después cuando, un trío de intendentes -ahora K pero con un extenso pasado en las filas del PJ ortodoxo- salió a ventilar que no les constaba que se hubieran encendido luces para ninguna candidatura por parte del presidente, los felipistas puros decidieron responder con una pregunta que surge desde su propia lógica para mantener viva la ilusión. "¿Suponen que Solá saldría a decir públicamente quiero ser, voy a intentarlo, el presidente me apoya, sin antes tener la anuencia de Kirchner?". En definitiva, la potencial reelección de Solá, en caso de que la justicia avale una nueva candidatura, comenzó a dividir hasta a la propia tropa kirchnerista. 
Kirchner, hasta ahora, no parece haber tomado la decisión de avalar la candidatura de Solá, pero tampoco otra. En la prematura carrera interna para la Gobernación se anotan, con mayores chances de largada, el ministro Aníbal Fernández y el diputado nacional Alberto Balestrini.
"Lo que me dijo es que, si se diera el caso, sí me apoyaría", dice Solá haber escuchado de Kirchner. Este devuelve las "pruebas de amor" y los reclamos de auxilio financiero de la provincia con promesas de obras viales y de mejoras en ferrocarriles, recordando que el mapa bonaerense nunca tuvo "planes de inversión en infraestructura tan importantes" como durante su gestión presidencial.
No pocos felipistas empiezan a recetar desde la gestión ministerial un antibiótico que permita aplacar la fiebre triunfalista que aún padecen los máximos referentes del Frente para la Victoria para "no quedar mirándose el ombligo", como sugiere el titular del Instituto Cultural, Alberto Hernández.
El razonamiento también tiene su lógica. Es rigurosamente cierto que los bonaerenses ya no votan una boleta partidaria en cualquier elección sólo porque lleve la imagen de Perón y Evita, pero tampoco lo harán porque tenga el sello Kirchner.
No en vano, varios ministros del Ejecutivo decidieron "armar" en sus respectivas secciones electorales para "el proyecto que en la provincia representa Solá". En primera fila se destacan Jorge Varela (Desarrollo Humano); Roberto Mouilleron (Trabajo); Eduardo Di Rocco (Justicia) y Mario Oporto, en su doble rol de jefe de Gabinete y promotor gubernamental de un manual que reparte con los lineamientos ideológicos K.
Pero los felipistas puros no pueden vencer la desconfianza hacia los peronistas que supo guiar Eduardo Duhalde. Las diferencias siguen siendo insalvables. Por algo agitan fantasmas al mejor estilo K, cuando imputan a los caciques del duhaldismo ortodoxo ciertamente disperso, pero no exterminado, trabajar para "oponerse a este nuevo proyecto" que conduce Solá.
No fue producto de la casualidad que desde la conducción del Movimiento Evita -que tiene como principales referentes el piquetero oficialista y funcionario Emilio Pérsico y a la diputada nacional Cristina Alvarez Rodríguez- hayan dicho que respaldarán lo que resuelvan Kirchner y Solá sobre "trabajar o no" junto al PJ tradicional en busca de la gobernabilidad y de la legitimación electoral con miras a los comicios de 2007. El Movimiento Evita es el principal promotor de la reelección de Solá, pero las diferencias entre los grupos piqueteros pasaron a ser un problema para el Ejecutivo.
El ministro Varela se resiste a ser extorsionado por esos "movimientos duros", mucho más después de que un grupo de encapuchados saqueara un depósito de Desarrollo Humano en La Plata. Tras el "inédito y delictivo" episodio, Varela le sugirió a Solá no dejarse apretar por ningún sector piquetero. Es que ahora los duros reclaman "espacios de trabajo" como los que logró Pérsico para sus seguidores en la administración provincial.
"Quien ha logrado que esta provincia, con las enormes dificultades económicas y políticas funcione y salga adelante, es Felipe. Es el mejor gobernador en décadas: asegura garantías de honestidad, responsabilidad fiscal, administración y gestión. Por eso, es el mejor candidato para las elecciones del año que viene", afirman a coro desde el Senado los oficialistas Juan Amondarain y Osvaldo Goicochea. 
Es razonable que se le reconozca a Solá haber recibido una provincia en llamas en 2001 -cuando los salarios públicos se pagaban con patacones-, pero los operadores felipistas deberían interpretar que actualmente los problemas y reclamos de la sociedad parecen ir por otro camino -educación, trabajo, seguridad, justicia, salud-, más allá de su intento por justificar políticamente una posible reinterpretación del artículo 123 de la Constitución bonaerense, para que el gobernador sea nuevamente candidato.
Hoy, la realidad del Estado bonaerense es otra. La provincia argumenta públicamente que no está en condiciones económicas de acceder al insistente reclamo de recomposición salarial de los gremios estatales. Incluso el ministro de Economía, Gerardo Otero, afirmó que el año cerrará con un déficit de 500 millones de pesos. No pocos observadores advierten que dicho desbarajuste puede alcanzar, en los últimos dos meses del año, a 1.500 millones -y el año que viene a 3.000- si no llega ayuda financiera de la Nación.
Asimismo, a buena parte de los intendentes municipales les toca afrontar complicadas situaciones financieras ante la falta de recursos para dar respuesta a los reclamos sindicales. Ello hace que intenten incrementar su recaudación mediante subas en las tasas comunales. La administración Solá envió en julio, en concepto de coparticipación a los municipios, 239 millones de pesos, o sea un 36 por ciento más que lo enviado en el mismo mes de 2005.  
Pero los problemas financieros del Estado bonaerense "son estructurales y no coyunturales". Desde la Legislatura, senadores del propio oficialismo patrocinan "una solución de fondo, como una reforma al sistema al sistema tributario nacional", que debería impulsarse después de las elecciones de 2007.
"Si la provincia tuviera hoy el mismo porcentaje del impuesto a las ganancias que en 2001 e idénticos porcentajes coparticipables que ese año, previo a las retenciones agropecuarias y antes del impuesto al cheque, vería incrementada su coparticipación en 5.000 millones de pesos por año", estimó el senador Amondarain. 
También indican que, pese a la lucha recaudatoria de Santiago Montoya, "estamos observando problemas estructurales en las finanzas". Es decir, el problema se prolongará en el tiempo. En consecuencia, proponen modificar el sistema tributario nacional, pues el esquema que rige desde 2002 es muy desfavorable a los intereses de la provincia.
¿Qué candidato que no sea Solá se ganaría el problema de tener que administrar una provincia con déficit financiero y, de no recibir auxilio del gobierno nacional, sobrevivir a cuatro engorrosos años al frente de la Gobernación?, se preguntan en La Plata, mientras miran de reojo los movimientos que dan dentro del espacio opositor los diputados nacionales Jorge Sarghini y Francisco De Narváez, quienes podrían desembarcar como candidatos a la Gobernación por el confuso armado lavagnista (justicialistas, radicales del Comité Nacional y otros), o el ingeniero Juan Carlos Blumberg por el PRO de Mauricio Macri.
En un plenario kirchnerista realizado en La Plata, el secretario de Coordinación del ministerio de Desarrollo Social de la Nación, Carlos Castagneto, se definió como "el hombre del presidente" para intentar modificar desde el año que viene el rumbo de la capital bonaerense, aunque todavía no haya oficializado su candidatura a intendente.
La Plata está con uno de los indicadores más altos de desocupación y, desde distintos espacios políticos que responden a Kirchner, aseguran que el intendente Julio Alak "se olvidó de los platenses y está encerrado en el palacio municipal, esperando la bendición presidencial para ocupar un nuevo cargo institucional desde 2007". Otro aspirante a la intendencia es el funcionario felipista - randazzista Guillermo Justo Chávez, quien hace pocos días inauguró la denominada Escuela de Dirigentes de Gobierno en Coronel Suárez.

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