Además, el detenido contaba con la colaboración de dos hermanos, dueños de un taller de Paracuellos del Jarama (Madrid) que, por medio de otros contactos en toda España, repartían las importantes cantidades de cocaína que producía el laboratorio desmantelado, en el que se encontraron más de 300 kilos de cocaína listos para su distribución
Lauro Sánchez Serrano, 'el Ruinas, como lo conocían en su ambiente, es dueño del Café Qunto, el restaurante La Turuleta y el Gimnasio Barceló. Su nombre está relacionado con las dos bandas mafiosas que manejan la seguridad en las discotecas de Madrid: 'los Miami' y el grupo liderado por Ivo 'el Búlgaro'.
Este control posibilitaba a Lauro poner a sus hombres en la puerta de los locales para manejar la droga que entraba en estos. Según fuentes policiales, Lauro Sánchez Serrano también se encargaba de distribuir, a través de su red de negocios de ocio, la droga elaborada en el laboratorio.
Sánchez Serrano trabajaba con sus dos hermanos, que son dueños de un taller en la localidad madrileña de Paracuellos de Jarama y que tenían contactos para después distribuir la droga por todo el territorio nacional. La red de distribución estaba perfectamente estudiada. Y al parecer, dos argentinos fueron parte del know how que consultó el magnate para instalar los laboratorios. Se establece así una nueva forma de narcotráfico entre argentinos y España, sumado al caso de los hermanos argentinos Juliá y Miret que se encuentran detenidos en España apenas aterrizaron en el aeropuerto de Barcelona en un vuelo Challenger 604 que contenía 900 kilos de cocaína.