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"Silencio, hospital" en la Rosada ante alerta de la OMS por hantavirus

Ayer (24/01), la Organización Mundial de la Salud emitió un alerta global por un "brote epidémico" de hantavirus en la República Argentina en el que advierte: "Las campañas de sensibilización sanitaria deben apuntar a aumentar la detección y el tratamiento a tiempo de la enfermedad, y a prevenir su aparición mediante la reducción de la exposición".

Luego de describir el caso índice y el origen del brote por hantavirus en Epuyén (Chubut), la OMS desarrolló una serie de recomendaciones y solicitó políticas que apunten hacia la prevención para evitar este tipo de situaciones:

Evaluación del riesgo por la OMS

El SPH es una enfermedad respiratoria vírica y zoonótica. El agente etiológico pertenece al género Hantavirus, familiaBunyaviridae. La infección se adquiere principalmente por inhalación de aerosoles o contacto con excrementos o saliva de roedores infectados. Los casos de infección humana por hantavirus suelen producirse en zonas rurales (por ejemplo, bosques, campos y granjas) donde se pueden encontrar roedores silvestres que albergan el virus y donde las personas pueden estar expuestas a él. La enfermedad se caracteriza por cefaleas, mareos, escalofríos, mialgias y problemas gastrointestinales, como náuseas, vómitos, diarrea y dolor abdominal, seguidos de disnea e hipotensión de inicio súbito. Los síntomas de SPH suelen aparecer 2 a 4 semanas después de la exposición inicial al virus, aunque pueden hacerlo desde 1 hasta 8 semanas después de la exposición. La tasa de letalidad puede alcanzar el 35-50%.

Se han notificado casos de SPH en varios países de las Américas. Los factores medioambientales y ecológicos que afectan a las poblaciones de roedores pueden tener un impacto estacional en la enfermedad. Dado que el reservorio de los hantavirus son roedores selváticos, principalmenteSigmodontinae spp., la transmisión puede ocurrir cuando las personas entran en contacto con el hábitat de los roedores. En Argentina se ha documentado una transmisión limitada de persona a persona del SPH debido al virus de los Andes. No hay procedimientos específicos basados en evidencias para aislar a los pacientes con SPH. Deben adoptarse siempre las precauciones habituales, además de medidas para controlar los roedores.

Consejos de la OMS

La OPS/OMS recomienda que los Estados Miembros mantengan sus esfuerzos para detectar, investigar, notificar y tratar a los casos, con el fin de prevenir y controlar las infecciones por hantavirus.

Se debe prestar especial atención a los viajeros que regresen de zonas afectadas. La detección temprana y la atención médica a tiempo mejoran en gran medida los resultados clínicos. Para aumentar la concienciación sobre los posibles casos de SPH, los médicos deben consultar los datos epidemiológicos a fin de conocer la posible exposición y estar atentos a los pacientes que presenten signos y síntomas sospechosos, como fiebre, mialgias y trombocitopenia.

La atención en las fases iniciales de la enfermedad debe incluir antipiréticos y analgésicos a demanda. En algunas situaciones, los pacientes deben recibir antibióticos de amplio espectro mientras se confirma el agente etiológico. Dada la rápida progresión del SPH, la atención clínica debe centrarse en la monitorización hemodinámica del paciente, el control hidroelectrolítico y asistencia a la ventilación. Los casos graves deben transferirse de inmediato a unidades de cuidados intensivos.

El antivírico ribavirina no está aprobado para el tratamiento ni la profilaxis del SPH.

Las campañas de sensibilización sanitaria deben apuntar a aumentar la detección y el tratamiento a tiempo de la enfermedad, y a prevenir su aparición mediante la reducción de la exposición. Las medidas preventivas deben cubrir los riesgos laborales y relacionados con el turismo ecológico. Las actividades turísticas más usuales representan poco o ningún riesgo de exposición de los viajeros a roedores o a sus excretas. Sin embargo, las personas que realizan actividades al aire libre, como acampadas o excursiones, deben tomar precauciones para reducir la posible exposición a materiales potencialmente infecciosos.

La vigilancia del SPH debe formar parte de un sistema nacional integral de vigilancia y debe incluir componentes clínicos, de laboratorio y medioambientales. Se recomiendan medidas de gestión medioambiental integrada, con el objetivo de reducir las poblaciones de roedores.

El gobierno nacional prefirió mantenerse al margen pero, ¿para cuándo una conferencia de prensa con un informe completo sobre la situación actual y la efectividad de las medidas adoptadas?

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