En este caso de la fusión de Bayer con Monsanto, la medida pega en el negocio de protección de cultivos y en las funciones corporativas generales.
Pero además, ¡teléfono para Angela Merkel!, una "parte significativa" de estos puestos será eliminada en Alemania, según reconoció en un comunicado el grupo con sede en Leverkusen, si bien destacó haber acordado con el comité de empresa un programa para evitar en el futuro más despidos de la plantilla de Alemania hasta fin de 2025.
En la Unión Europea funcionan como efectivo contralor de las políticas que se aplican en las corporaciones estos cuerpos colegiados que representan a las patronales y los trabajadores, con potestad para interpelar a los directorios, un bosque al que el frondoso árbol de la inflación y las crisis perpetuas no deja divisar en Argentina.
Se multiplican en el país situaciones como la de SanCor, que habiendo recibido toda clase de ayudas de la comunidad para mantenerse en pie, se sigue jibarizando y, de 5100 trabajadores que tenía, actualmente cuenta con menos de 2000.
Los salvatajes y ventas forzadas de activos no detuvieron la hemorragia. Sigue fabricando desocupados, además de en Santa Fe y en Córdoba, en la planta de Neuquén a la que acaba de bajarle la persiana y en territorio bonaerense, donde ahora le toca a la cooperativa Bahía Blanca ubicada sobre ruta 3.
En Lavallol, la filial local de la alimenticia del Grupo Alco-Canale, en concurso preventivo de acreedores, despachó cerca de un centenar de telegramas y los propios obreros que hacía 3 meses que no cobraban, tuvieron que acampar para custodiar que no se lleven los bienes y maquinarias con los que hace los envases de hojalata para las conservas de tomates, legumbres, dulces y mermeladas.
Ya venía de cerrar plantas en Tunuyán, Tupungato y San Rafael, al quebrar Alimenticias Mendocinas y despedir a más de un millar de trabajadores.
En la nutrida lista de alimenticias en apuros se anota Cereales Tres Arroyos, dedicada en sendas plantas en esa localidad y de Pilar a la producción de cereales para desayuno y avena arrollada y que desde hace 2 meses les debe el sueldo a más de 150 obreros.
Los casos se multiplican en otros sectores también y se reflejan en la estadística dada a conocer por la Secretaría de Trabajo, según la cual entre septiembre del 2017 y el mismo mes de este año se perdieron 70.000 puestos de empleo del total de trabajadores registrados en el Sistema Ampliado de Previsión Argentino (SIPA).
Con relación a agosto, las bajas de trabajadores en relación de dependencia habían sido 22 mil y nada más que el sector privado hubo 1.700 menos que hace un año.
Los empleados registrados en el sistema a setiembre totalizan 12.182.400, de los cuales 8.675.200 pertenecen al sector privado y 3.161.300 a Nación, provincias y municipios.
Obsesión fiscal
Al cierre de esta edición no se conocían reacciones oficiales que enfrenten a la sangría laboral, a la que inclusive el sector público aportó en el 9no mes su granito de arena sumándole a la calle 4.400 nuevos desocupados, pero al mismo tiempo suprimió 64 mil monotributistas sociales dejando el padrón en 345.800.
La Secretaría de Trabajo lo atribuye a reinscripciones bajo ese régimen que encaró este año la cartera de Desarrollo Social, a cargo de Carolina Stanley.
El engorroso papeleo en oficinas públicas pésimamente atendidas por los burócratas que sólo se miran al ombligo no sólo determinó recategorizaciones de hecho, sino que hasta dejó fuera del alcance a beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo que no pudieron llenar las complejidades programadas.
El sector asalariado privado resignó 35.600 puestos en un año y quedò en 6.185.900. Cabría inferir que una parte de las deserciones migró al cuentapropismo, ya que aparecieron 15.900 monotributistas más, que sumaron 1.598.200.
De algún modo, podrían haber descendido a ese escalón los 3.000 trabajadores autónomos que faltan, que ahora quedaron en 398.400.
Hubo asimismo 21.000 registros más que el año pasado de las labores en las casas particulares, que actualmente suman 492.700.
Los sectores que más mano de obra expulsaron en septiembre fueron:
-comercio y reparaciones, con 7.100;
-industrias, 40.000;
-actividades inmobiliarias, empresarias y de alquiler, 500;
-transporte, comunicación, logística, 5.600 y
-construcción, 4.100.
Enseñanza fue la excepción, con un incremento interanual de 7.800 puestos.
La sesgada lectura que el gobierno realiza de esta restructuración para peor del mercado de trabajo. en la que disminuyó la plantilla de los asalariados en empresas del sector privado y de autónomos mientras siguieron creciendo los empleos en casas particulares y monotributistas, es eminentemente fiscal, sin reparar en la precarización que se va cristalizando, con la consiguiente repercusión en el sistema previsional y de salud.
Por eso, en lugar de plantarse hasta donde las reglas se lo permiten y tratar de evitar a toda costa, caso por caso, las consecuencias laborales que pudieran ser reversibles de la actual crisis, el gobierno prefirió concentrarse en meter mano en el modo de distribuir los subsidios sociales y en transferir monotributistas a autónomos para hacerles pagar IVA y que compensen la baja en la recaudación por la menor actividad económica.
Son menos los trabajadores que aportan a ANSES pero también es menor el monto que ingresa libre de inflación, ya que “en términos reales el salario promedio se redujo 9,6% interanualmente, mientras que el salario mediano lo hizo en 12%”, como reconoció la Secretaría de Trabajo.
En los últimos 12 meses, la caída real acumulada del salario sujeto a aportes fue del 1,9% en promedio, y del 2,2% respecto del salario medio, y faltan 70 mil trabajadores plenos en el padrón, aunque una parte pueda figurar como monotributista.
Durante el 9no mes se pagaron en el sector privado un total de $204.019 millones en remuneraciones, para un total de 6.258.900 trabajadores, lo que lleva el promedio a $32.592.
Por más que las empresas deban hacerse cargo de las indemnizaciones, le delegan al Estado la responsabilidad social por las familias desocupadas, que si bien constituye una regla de juego del capitalismo tradicional, el denominado sustentable repara en la forma en que los intereses privados afectan a las comunidades con las que interactúan.
Tump les puso el tuit en la llaga a sus propios colegas empresarios cuando le recordó al Ceo de GM que habían recibido ayuda extraordinaria para salir del cuadro crítico y, a cambio, pagaban con despidos. Y le apuntó a los subsidios que aún recibe.