-en 2016 perdieron casi 10 puntos, ya que subieron 31,68% con una inflación del 41%;
-en 2017 recuperaron 3,2 puntos, al subir 28% frente a una inflación del 24,8%, y
-en 2018 resignan más de 11 puntos, al acumular en diciembre 28,3% frente a un incierto IPC, que faltando 3 meses ya está en 32,4% y en consecuencia apunta arriba del 40%.
El incremento del 11,8% que percibirán en marzo 7 millones de jubilados y pensionados, 1,5 millón de Pensiones No Contributivas (PNC) y Pensiones Universales para el Adulto Mayor (PUAM), 4 millones de AUH y más de 5 millones de asignaciones familiares, podría descontar un par de puntos, pero no mucho más que eso, a los más de 30 de pérdida acumulados en 3 años, siempre que se cumpla el pronóstico oficial de un promedio del 3% mensual en los precios para los primeros 3 meses de 2019.
Hablando en plata, según publica Silvia Stang en La Nación, la jubilación mínima se irá en marzo a poco más de $10.400 y la máxima a $76.275, cuando actualmente esos valores están en $8.637,14 y $63.277,21 respectivamente. Previa escala del 7,7% en diciembre, en 6 meses el ajuste en los haberes habrá llegado al 20,5%.
La Asignación Universal por hijo (AUH) quedará a fin de año en poco más de $1.810 y a los 3 meses pasará a $2.030, valores que también cobrarán, en concepto de asignación por hijo, los asalariados de menores ingresos y los monotributistas de más baja facturación. La Prestación para el Adulto Mayor va a $8.330 en marzo.
Lejana canasta
A setiembre último, el más de las tres cuartas partes de los 7 millones de jubilados y pensionados no alcanzaría a adquirir, con los $8.637,14 que perciben de la más baja, la cantidad mínima de comida que integra la Canasta Básica Alimentaria que elabora el INDEC, estimada en $ 9.059,51.
Y el término medio del padrón completo apenas empataría con el costo de los bienes y servicios que integran la canasta básica total (CBT), calculado oficialmente en $ 22.558,17 para una familia integrada por una pareja mayor de 30 años y dos niños de 6 y 8 años.
En lo que falta para terminar el año, la canasta crecerá en no menos de 10 puntos, que contra el 7,7% de ajuste en los haberes establecido por la movilidad para diciembre, será como arrebatar otro jirón a los ingresos de la masa asalariada y jubilada como regalo de fin de año.
Si bien la reforma previsional que reclama el FMI no se incluyó este año en la agenda política ni tampoco lo estará en la próxima, metida de lleno en la campaña electoral, el cambio introducido en la fórmula para practicar las actualizaciones a fines de 2017 ya produjo un efecto contundente en el recorte del gasto buscado: más de 11%.
Es éste un porcentaje que haría suspirar a los ajustadores latinoamericanos que aspiran a someter a dieta a sus respectivos regímenes previsionales.
Argentina acaba de batir otro récord al situarse en el último puesto del ránking de 30 países que toma un índice global de pensiones, el Melbourne de la consultora Mercer, que mide su grado de adecuación, sustentabilidad e integridad, a través de 40 indicadores.
Con 38,8 puntos se sitúa muy por detrás de vecinos de la región, como Chile (con 67,3 puntos), Colombia (con 61,7 puntos), Brasil (con 54,8 puntos).