Como la devaluación y recesión están haciendo su parte en la demanda interna por estos lares, la balanza bilateral denota que en los últimos meses han ido cediendo los ingresos de automóviles de pasajeros, vehículos de carga y tractores provenientes de Brasil, por lo que el acumulado de los 10 meses transcurridos en el año asciende a 734.767 vehículos, lo que empieza a consolidar también una caída del 5,8% comparado con ese mismo período de 2017, en el que se había registrado 780.276.
Al haber disminuido en consecuencia el déficit general del intercambio con Brasil, las tensiones por el drenaje de divisas aflojaron y la perspectiva a plazo fijo no variarán, a juzgar por las declaraciones del propio presidente de la asociación de concesionarios, ACARA, Dante Álvarez, quien expresó que “el panorama sigue siendo complejo y en base a esta nueva realidad estimamos que estaremos completando el año en un nivel de patentamientos cercano a 800.000 unidades”, o sea 20% debajo de la hipótesis que manejaban a comienzos de 2018.
Cuando los números eran más gratos y el endeudamiento fluía desde las alforjas que portaba Luis "Toto" Caputo, las terminales de este lado aprovecharon la indiferencia de la cartera de la Producción, por entonces a cargo de Francisco “Pancho” Cabrera, para subir ipso facto en plena corriente importadora a 2 dólares el flex vigente en 1,5.
Cuando se cortó el chorro de las deudas, se sucedieron las devaluaciones, entró a tallar el Fondo Monetario Internacional y el amigo pesidencial del Cardenal Newman terminó siendo reemplazado por un acreditado profesional del metier como Dante Sica, al beneficio que las automotrices más importadoras recibían por aquella vista gorda se contrapuso un paquete de retenciones a las exportaciones y una baja de los reembolsos a las ventas externas, que afectò especialmente a las plantas más activas en los despachos al exterior.
Este corte en los intereses intrasectoriales se trasladó a la última elección en la asociación de fabricantes, ADEFA, donde la japonesa Toyota, estandarte de la apertura hacia afuera y por ende la que se sentía más perjudicada, se abstuvo de participar.
El nuevo titular de la entidad, Hernán Vázquez, de Volkswagen, admitió al asumir que "en un contexto difícil, nos hemos encontrado con medidas del gobierno que tienen un impacto negativo muy importante".
Junto a los otros integrantes de la cúpula empresaria, Luis Peláez Gamboa, de Renault, y César Ramírez Rojas, de Scania, expresaron preocupación por los cambios impositivos, cuyo costo, de unos u$s 500 millones anuales, recaerá sobre unos más que otros de los asociados.
De todos modos, Vázquez informó que se encuentran negociando con el ministro de Producción, bajo la coordinación del secretario de Industria, Fernando Grasso, un mecanismo de compensación, que podría ser un bono a cobrar después del 2020 que permita a las empresas recuperar el desembolso realizado por haber sido bajados de 6% a 2,5% los reembolsos a las ventas al exterior y retenidos $ 3 por dólar exportado.
La incidencia de tales medidas en los costos de los vehículos que se venden a otros países sería del 15%, o sea, castigaría la competitividad, a contramano de las intenciones manifestadas desde el gobierno de favorecerla.
En esa misma dirección anticompetitiva se enrolaría la pasividad oficial ante las sucesivas transgresiones en las que durante 2 años y medio incurrió la mayor parte de las plantas argentinas al estirar en un tercio las proporciones en la canasta sectorial de intercambio, lo cual se transformó en un beneficio para las propias casas matrices, que en pleno atraso cambiario por el carry trade local redistribuyeron las diferencias, según conveniencia, entre las filiales brasileña y argentina.
De carmesí a rojo pálido
Ahora que se dio vuelta la tortilla y el rojo comercial de esta parte se redujo a u$s 70 millones en el 10ª mes del año, con un derrumbe del 37,4% (i.a.) en las importaciones y un crecimiento del 8,1% en las ventas al país vecino, según los nuevos datos publicados por el Ministerio de Industria brasileño, el año apunta a cerrar con u$s 4.300 millones en contra, cuando se venía de un déficit en la balanza comercial bilateral de nada menos que u$s 6.600 millones.
La explicación se encuentra tanto en que las importaciones caen -7% i.a. como en que simultáneamente las exportaciones avanzan +16% i.a, con lo que en términos anuales el déficit comercial de Argentina se redujo 34,4%, hasta los u$s 4.350 millones, en el marco de una mejora el 1,4% en el intercambio que se lleva acumulado en el año y alcanza u$s 22.659 millones, mérito de la recuperación económica brasileña en dicho período.
Para el año próximo, la perspectiva es que el desequilibrio se reduzca a US$2.000 millones, al mantenerse las condiciones de una economía con vector inclinado hacia arriba y la otra, hacia abajo.
La Administración Bolsonaro, antes de discutir la balanza automotriz, analizará caso por caso los términos del intercambio, como hiciera Donald Trump en USA con las relaciones bilaterales.
Argentina se halla actualmente en el 3er lugar entre los mayores proveedores de Brasil, por debajo de China (US$ 3.135 millones) y Estados Unidos (US$ 2.552 millones).
Respecto a los principales compradores de Brasil, Argentina se ubicó 4to, detrás de China (US$ 6.112 millones), Estados Unidos (US$ 3.136 millones) y Países Bajos (US$ 1.088 millones).