Es una palpable demostración del error de lectura que hizo el oficialismo de la elección de medio término ganada hace exactamente un año, al creer que sería suficiente para reoxigenar las expectativas favorables al bienestar económico generadas al inicio de la gestión, en diciembre de 2015, cuando significaron apenas una prórroga a la coalición gobernante para que definiera un plan económico que contuviera rumbo cierto y creíble para la sociedad, con administración idónea. Jamás lo hubo, ni con el gradualismo, ni con la salida de las metas monetarias ni ahora con la intervención del FMI.
El equilibrio emocional ha pasado a primer plano en las ponderaciones, sobre todo para las nuevas generaciones, cuyo rango de edad se encuentra entre 25 y 40 años, inclusive por encima de la propia remuneración.
La consultora en RRHH Adecco Group, en su última compulsa, extrajo como conclusión que la principal motivación laboral sigue siendo el “gusto” por el trabajo, a punto tal que casi el 51% de los encuestados se inclinó por ese motor de satisfacción; el 42,3% priorizó la remuneración y otros beneficios adicionales al salario, en tanto que el 37% se inclinó por las posibilidades de desarrollo profesional.
Coincide esa priorización de la salud mental de las personas en las organizaciones para las que se desempeñan con un informe de la Federación Argentina de Empresas de Trabajo Temporario (FAETT), de acuerdo con el cual 7 de cada 10 consultoras de servicios eventuales del país, señalan como los factores más influyentes: buen ambiente de trabajo (70%), reconocimiento por parte de los superiores (20%) y buenas relaciones interpersonales (10%).
El reporte establece también que cuando un empleado se siente feliz en su ámbito de trabajo: es más productivo (50%), se compromete más con la organización (30%), está más motivado (10%) y afianza su sentido de pertenencia (10%), en contraste con el mal trato por parte de superiores (60%) y las deficientes relaciones interpersonales (40%).
Las capacidades y aptitudes más promovidas a partir de esta orientación son: la flexibilidad (50%), el optimismo (30%) y la adaptación (20%).
Asimismo, la investigación realizada por la Universidad Siglo 21 llega a la conclusión de que la cuestión salarial no es una motivación determinante, y que, de hecho, las variables que impactan negativamente y a la vez las que más valoran son: los niveles de satisfacción, la dedicación y el orgullo del trabajo, como también la aceptación con los recursos laborales que tienen y hasta la valoración que perciben por parte de la organización.
De modo que así como la motivación es fundamental para el bienestar, un factor clave serían los niveles de felicidad y satisfacción de cada argentino.
Dos tercios de insatisfechos
El Índice de Bienestar Emocional y Estrés en trabajadores argentinos 2018 reveló que 1 de cada 3 trabajadores se encuentra satisfecho con su vida actual.
"Con frases como 'en general, estoy satisfecho con mi vida' y 'en la mayoría de los aspectos mi vida es como quisiera que sea', hubo una disminución en los valores promedios con respecto a años anteriores", comentó Leonardo Medrano, secretario de investigación del Observatorio de Tendencias Sociales y Empresariales de la casa de estudios.
Cuando algo no anda bien en la salud mental y emocional de las personas, los síntomas de malestar emocional, tales como dolor o tensión, que en 1 de cada 4 casos se experimentan la mayor parte de los días son de índole:
-emocional (25,4%),
-sentirse ansiosos (24,7%), c
-cansancio físico (19,3%),
-inquietud motora (18,7%),
-sensación de poco energía (16,6%),
-dificultades para concentrarse (11,8%) y
-dificultades para controlar la preocupación (10%).
En 1 de cada 3 trabajadores se presentan otros síntomas, como el de Burnout. "Este es un sentimiento muy claro, como el agotamiento, y otro al que deben prestar vital atención es al cinismo, cuando una persona siente que su propósito en el trabajo perdió todo tipo de sentido", enfatizó Medrano.
El relevamiento se llevó a cabo en distintas partes del país. La Ciudad de Buenos Aires, Comodoro Rivadavia, Córdoba, Corrientes, Mendoza, Rosario y San Miguel de Tucumán fueron las elegidas para realizar la investigación y comparar los niveles de estrés, motivación laboral y satisfacción con la vida.
Las provincias de Mendoza, Tucumán y la Ciudad de Buenos Aires presentan los mayores niveles de estrés, es decir, mayor agotamiento, cinismo por el trabajo y sintomatología emocional.
Por otro lado, los niveles más bajos de motivación laboral se observaron en Córdoba, Ciudad de Buenos Aires y Tucumán, mientras que Corrientes y Rosario se aprecian los mayores niveles de motivación. Respecto a la satisfacción con la vida, los niveles más bajos se encuentran en Córdoba, Ciudad de Buenos Aires y Tucumán.