Ahora, las Pymes quedaron a merced de la supertasa y tendrían que pagar 6% mensual si necesitaran cambiar un cheque sí o sí.
Con 69 mil persianas bajadas por año y una recesión de la magnitud actual, este nivel de intereses para prolongar supervivencia no cuenta con demasiado margen para ser mantenido en el tiempo.
El economista Juan Carlos de Pablo fue taxativo: “No es lo mismo tener una tasa estrafalaria un fin de semana que varios meses".
Y agregó: “Si la tasa es 72%, la gente dice no voy a tomar ese crédito. Si vos tuvieras durante equis número de meses la tasa al 72% y vos querés que las deudas se paguen, la tasa de inflación tiene que ser parecida a esa".
La primera consecuencia práctica en la economía cotidiana ha sido primero la postergación y luego la interrupción en la cadena de pagos que afecta principalmente a las firmas de menor tamaño y de la financiación de la tarjeta de crédito, que derivó en morosidad en cada vez más casos, sobre todo entre los usuarios que venían pagando 5% de la liquidación mensual y el saldo les devenga arriba del 100%.
Ajuste por inanición
Las Leliqs funcionan como una aspiradora de moneda local que seca la plaza y se las pensó para forzar a los que tienen dólares en cartera a canjearlos por pesos y esterilizarlos antes de que vayan al circulante.
Que bajen las tasas, en consecuencia, dependerá del éxito que tenga este plan, reflejado en que las ventas privadas de dólares lo hagan llegar a la banda inferior de $34 y desde ahí el BCRA recompre en este precio e inyecte los pesos que emita a tal efecto para que empiecen a bajar las tasas de interés. Contrario sensu: les seguirán comprando dólares hasta la banda superior de $44.
Pero warning: un dólar en la banda inferior, sumado a las retenciones que inclusive los socios radicales de Cambiemos quieren aumentar, volverían a quitar competitividad al sector exportador.
Por el momento, las nuevas letras remuneradas al 72% atrajeron $400 mil millones a la ahora bicicleta bancaria de los 7 días y en tanto hagan el fondeo a 30 días y vayan conciliando con los encajes a medida que capten ahorros, no lograrán sacar la cabeza del cortísimo plazo e insertar el crédito más de 20 puntos abajo del actual nivel.
Las Letes y Lecaps que suscribieron de 10 meses en adelante abren un abismo en las expectativas a futuro no muy lejano, pero también generan incertidumbre sobre lo que podría suceder en este lapso. En todo caso, las Leliqs implican emitir a futuro al 100% anual.
El economista Walter Graziano descartó en un comentario publicado en Ámbito Financiero de ayer que estas tasas sequen efectivamente de pesos el mercado, “dado que se generan pesos a un ritmo febril del 101,2% de la deuda remunerada del Banco Central. Más que "Plan Doble Cero" este es el "Plan 101,2". ¿Déficit fiscal cero? No: déficit fiscal del 8,3% del PBI. ¿Emisión monetaria cero? No: emisión monetaria de 3 dígitos anuales de la deuda remunerada del Banco Central”, según refutó el argumento oficial.
¿Qué pasaría si el “Plan Leliq” no funcionara?, se pregunta el director de Carta Financiera, Miguel Boggiano. E interpreta que, en ese caso, al reemplazarlos por las Lebacs, el BCRA eligió circunscribir una eventual negociación a los bancos. La anterior conducción de Luis "Toto" Caputo se recostaba en el contacto con los fondos de inversión.
Y ve casi inevitable una nueva solución heterodoxa: que a los bancos les transformen esas Leliqs en un bono en pesos a un plazo más lejano.
Del lado del dólar, Graziano advirtió que “la propia demanda que la multiplicación de pasivos monetarios del Banco Central ocasiona (una Leliq es tan emisión como un peso en circulación, aduce) le demanden una cantidad de dólares al Banco Central tal que el Fondo diga basta”.