Organismos internacionales como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) han alertado de posibles ejecuciones extrajudiciales y han instado al Gobierno de Ortega a cesar la represión contra los manifestantes. La Iglesia Católica está mediando en un diálogo para encontrar una salida pacífica a la crisis política. Mientras, los nicaragüenses siguen saliendo a las calles para pedir el fin de la violencia y una nueva etapa en el país.
"Rebelión cívica"
“Lo que está sucediendo es Nicaragua es que después de 10 años de Gobierno absoluto de Daniel Ortega, de usar formas de represión contra el pueblo, de corrupción galopante de todas las instituciones del Estado, de acumulación de riqueza y poder de la familia gobernante, finalmente la gente de Nicaragua estalló como sucede con los volcanes, que están acumulando energía y estallan cuando uno menos lo espera”, dijo el exministro de Educación de Nicaragua, Carlos Tünnermann, a Euronews.
La escalada de la crisis sociopolítica en el país centroamericano, según organismos humanitarios, ha dejado entre 178 a 200 muertos, la más sangrienta desde la década de 1980, cuando Ortega también era presidente.
Tünnermann representa a la sociedad civil en la mesa de diálogo nacional, una iniciativa del Gobierno para apaciguar el malestar social.
“La chispa que provocó el estallido fue una reforma inhumana de la Seguridad Social”, indicó este jurista, quien criticó que, además de subir las cuotas, el Gobierno de Ortega quería establecer un impuesto a las pensiones, "ya de por sí raquíticas".
Ortega dio marcha atrás en la reforma, pero “como el Gobierno reprimió esa protesta con una violencia brutal en la que se dieron los primeros muertos”, el descontento se extendió, sobre todo entre los universitarios, precisó Tünnermann.
El movimiento, a su juicio, se ha convertido una “rebelión cívica” del pueblo "desarmado" de Nicaragua. “Abarca casi todos los sectores de la población”, con los jóvenes “a la vanguardia”, añadió.
Evitar una catástrofe mayor
"Es un avance, porque el objetivo final de este diálogo es iniciar un proceso de democratización y que se haga justicia por las víctimas de esta represión salvaje", declaró Ernesto Medina, rector de la privada Universidad Americana (UAM).
Medina lamentó que mientras se busca una solución pacífica a la crisis en el dialogo, aumente la represión.
"El gobierno no asume su responsabilidad" cuando "son ellos los que han armado, financiado a estas fuerzas criminales que se han convertido en una seria amenaza", dijo. "Son una máquina para matar a un pueblo desarmado".
Los obispos, sin embargo, están convencidos de que si no se insiste en el diálogo no habría "una montaña de muertos (..) sino ríos de sangre", afirmó el obispo Rolando Alvarez durante una misa en la norteña ciudad de Matagalpa.
El diálogo es lo único que puede evitar "una catástrofe mayor", advirtió.
El presidente debe irse "para facilitar la reforma, la transición y elecciones libres", dijo en un tuit Carlos Fernando Chamorro, periodista e hijo de la expresidenta Violeta Barrios.
Nicaragua vive un clima permanente de protestas desde que comenzaron las manifestaciones contra una fallida reforma de pensiones, que se extendieron luego por inconformidad con la pareja presidencial.
Sandino
Muy interesante regresar a la entrevista de José Luis Sanz (ElFaro.net) a Sergio Ramírez:
"-(...) Hay un video muy lindo, pero muy doloroso para mí , en el que cinco muchachos enmascarados, en una calle, tienen en el suelo una bandera del Frente Sandinista y al lado una bandera de Nicaragua. Y dicen “vamos a cumplir con este ritual de pegar fuego a esta bandera”. La del Frente Sandinista. Y hay un muchacho con un violín al lado, y como en una película de Fellini, cuando la bandera ya está ardiendo, comienza a tocar “Nicaragua, Nicaragüita”, la música del güegüense.
Y yo pensaba en que esos muchachos la queman porque no saben qué es esa bandera, quién la creó. No saben que esa bandera la creó el general Sandino. No saben ni quién es Sandino, o que luchó seis años de su vida con pocas armas, con gente descalza, para sacar al ejército gringo. Esa fue la bandera de las trincheras del 79. Pero esa bandera hoy para esos muchachos no vale nada. Porque es la bandera del poder que los ha mandado asesinar. Es una contradicción terrible.
-¿Habrá reacción, un alzamiento dentro del sandinismo?
-Es muy difícil predecir eso. Yo creo que hay mucha gente, en las filas de la Policía y del Ejército, en el Estado, que a la menor oportunidad se va a manifestar en contra, gente que estará pensando que hay sandinismo sin Ortega pero no se atreve a decirlo en público o tiene miedo a perder su puesto. Hay una teniente de policía a la que destituyeron porque puso en su facebook “vivan los estudiantes”.
Yo supongo que en el futuro habrá un sandinismo en el que van a recomponerse otra vez todas las corrientes, porque en un partido democrático pueden convivir las corrientes. Y las hay. Los que se han ido pueden en un determinado momento regresar, los que están inconformes adentro... El sandinismo siempre ha sido una fuerza variada, y no se puede prescindir de ella. Pero cada día que pasa es peor para el sandinismo. Si no surge un movimiento pronto, si no se reivindica la bandera de la revolución y de Sandino, se agotarán las oportunidades de que nadie vaya a votar en un futuro por un partido que se llame sandinista. Quién sabe... puede que la del sandinismo ya sea solo la bandera de los viejos combatientes panzones."