> que el apuro del FMI por impedir una ola expansiva que contagiara a la región -se avecinan complicadísimos comicios en México- era similar a la urgencia de las autoridades argentinas en informar el acuerdo, aún sin la firma del staff del propio Fondo;
> que US$ 50.000 millones no es demasiado dinero a la hora de desactivar una bomba que podría arrastrar al subcontinente que tiene frontera geográfica con USA: recordando a Jorge Luis Borges, bien podría repetirse aquello de que el espanto puede unir casi como el amor.
Brasil es un país a analizar: un país que tiene reservas internacionales mayores a US$ 380.000 millones pero que su déficit fiscal se incrementó por una recesión consecuencia del ajuste que mermó la recaudación cuando no pudo bajar los gastos en año electoral. Sin duda un semáforo a tener en cuenta por la Administración argentina.
Los inversores así como miran datos macroeconómicos tales como el déficit fiscal alto, valoran en una dimensión equivalente el riesgo político que pueda poner en riesgo sus colocaciones por el arribo de gobiernos populistas. Para quienes creen que la dificultad se limita al déficit fiscal, un país como Canadá -por considerar ejemplos continentales-, tiene un déficit fiscal cercano al 1% del PBI aplicando un subsidio a la energía eléctrica que provoca melancolía en el Área Metropolitana Buenos Aires; y nunca enfrentó agitaciones tales como las del sur del continente.
La reducción del gasto publico -corazón del stand-by vigente-, tiene 2 objetivos claros:
> el aumento de las tarifas publicas para bajar los subsidios, con aceleración en el postelectoral 2020; y
> la reducción de la obras publicas, que provocará problemas territoriales, consecuencia de una segmentación que formateará el nuevo mapa político de lo gobernadores que gozarán del apoyo del gobierno nacional
Lo paradojal de este acuerdo consiste en que provincias oficialistas que representan más del 50% de la población electoral (Mendoza, Ciudad de Buenos Aires,Buenos Aires y otras) serán las más afectadas por el ajuste venidero.
El gobierno nacional, para evitar profundizar el ajuste, deberá flexibilizar las consecuencias de tener que mantener tasas de interés muy altas por un buen tiempo. Tal vez con vencimientos impositivos menos rígidos:
> ¿nuevas moratorias con más cuotas?
> ¿diferimiento de las ejecuciones tanto de créditos prendarios como hipotecarios?
> ¿tratamiento diferente de las deudas por expensas?
> ¿ampliación de los términos del blanqueo, para mantener los ingresos fiscales, evitando que caiga la recaudacion en los próximos trimestres, seguramente recesivos?
Hay otras cuestiones que generan interrogantes acerca de la efectiva ejecución de este ajuste, y que se refieren al capital político para cumplirlo.
Cuando unas semanas atrás el Congreso le mostro un límite al Ejecutivo Nacional, el equipo tan ponderado por el Presidente de la Nación, potenciador de la Grieta, resultó que no era el staff ideal para consensuar con la oposición, gremios y empresarios. Sin embargo, no han ocurrido cambios al respecto en el Gobierno.
Otro: ¿Es suficiente el ingreso del 1er. tramo del préstamo del FMI para dejar que el tipo de cambio flote libremente?
La suba de la inflación impactará a partir de junio,y licuará los recientes aumentos tarifarios que apuntaron a cumplir con la baja de subsidios exigidos. Así, presionará sobre los aumentos futuros de los servicios públicos, ¿se contempla cómo la sociedad absorberá ese aumento?
La suma de estas circunstancias, y analizando las encuestas de opinión pública diferentes a las del oficialismo, insisten en direccionar el año electoral 2019 hacia un balotaje ya que ninguno de los postulantes -ya sea del oficialismo como de la oposición- llegará en una posición de fortaleza suficiente.
Sin duda es un condicionante de los estrategas de campañas, quienes podrían caer en la tentación de profundizar las divisiones entre unos y otros, la herramienta más disponible pero que que ya no es tan potente porque la expectativa de la opinión pública tiene otros móviles a partir de nuevas necesidades.
El otro problema para los amantes de las grietas proviene de que los territorios más afectados por los ajustes necesitarán más consensos que fracturas. En esas geografías es probable que sean mal vistos los halcones -tan cercanos al Presidente-, y prevalezcan las palomas -que no son ni los ojos ni los oídos del mandatario.
En cualquiere caso, los indicios del camino a seguir por el Ejecutivo, lo tendremos después de la Copa del Mundo.