Entre los temas evaluados sobre el camino a seguir para obtener un auxilio del FMI se mencionó que, si bien ya se habían cumplido parte de las recomendaciones efectuadas por este organismo multilateral -el caso de la modificación del índice de ajuste previsional y los límites a aumentos salariales-, quedaban algunos puntos en los que sería oportuno anticiparse porque también el mercado presionaba.
Un caso: el ajuste del tipo de cambio ya que los funcionarios del FMI estimaban necesario depreciar el peso en un 20% para ajustarlo más a la necesidad propia del déficit de cuenta corriente. Tal vez esta sugerencia fue la que llevó al Banco Central a fijar la paridad en $25 por dólar.
Otro caso mucho más complejo, por sus implicancias políticas, es el de la puja por la reducción del déficit fiscal, que pasa por una merma en las obras publicas y nueva reforma previsional -para aumentar la edad de jubilación e incluir la posibilidad de fondos de retiro, tal como se incorporó en la flamante reforma de la Ley de Mercado de Capitales-.
Sin embargo, para esta misión se necesitaría el apoyo de los gobernadores de la oposición y del sindicalismo.
En esa dirección, los encargados de la comunicación gubernamental se encargaron de difundir sólo las encuestas enfocadas en que ningún político opositor capitaliza la baja de imagen pública positiva del gobierno. Y trabajar en que la herencia recibida es dominada por problemas estructurales de hace mas de 70 años, lo que permitiría, como contrapartida, moderar el reclamo de los grupos políticos adversos que controlan la calle, y que resultan para la Casa Rosada colectivos de difícil convivencia.
Como si fueran poca los desafíos que tiene el gobierno -tal como concretar el acuerdo con el FMI antes del próximo vencimiento de Lebacs en junio-, previamente deberá resolver un problema no menor que es el ajuste de las tarifas de servicios públicos, un tema que cruza en especial a la clase media urbana, su mayor base electoral.
Desde esta columna hemos sugerido distintas opciones porque entendemos que la inflexibilidad del Gobierno en este tema, visto en perspectiva, puede resultar la mayor traba que encuentre la ejecución del ajuste que imponga el FMI.
Por ese motivo adjuntamos una factura con el costo en USA de una familia de 4 personas residentes en una ciudad que genera electricidad para todo el uso energético, para rebatir algunas comparaciones que le envían algunos funcionarios al Presidente de la Nación.
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Factura de energía eléctrica residencial en USA
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Esta familia tiene ingresos por US$ 50.000 anuales en bruto y gasta en energía un promedio mensual de 1.500 KWH, a un presupuesto de US$ 150 mensuales -US$ 2.000 anuales-, o sea el 2,5% de sus ingresos en electricidad.
Veamos una familia argentina que, en promedio, ingresa $25.000 mensuales -$ 300.000 anuales, equivalentes hoy a US$ 12.000-: de cumplir el objetivo de alinear los precios locales con los internacionales, en especial con países que tienen recursos energéticos no renovables propios -no es el caso de Uruguay, tan citado por el Presidente de la Nación-, tal como es el caso de USA, el 2,5% equivale a $8.000 anuales, o sea $700 mensuales.
Algunas diferencia podrían encontrarse no en el precio del costo de generación nacional sino en la tarifa de algunas distribuidoras e impuestos provinciales que engordan la caja política.
Estamos de acuerdo en pagar el costo de la energía por lo que vale, pero la clave es comparar con quien produce energía y no con quien no produce, tal como es el caso mencionado de Uruguay y también el de Chile, el otro 'benchmark' del relato gubernamental.
Otros 2 desafíos le quedan al gobierno resultan:
> el mercado financiero-cambiario, que debe, o no, estimar apropiada y/o equilibrada la paridad de $25, con una tasa de interés real muy superior aunque cercana a la inflación proyectada; y
> el monto excepcional que se está pidiendo al FMI para cubrir las necesidades financieras de 2019, con los intereses incluidos, debería dejar cierta autonomía al Gobierno argentino ya que la actuación del FMI en 2001 -sumado a su inacción en la crisis global 2008-, y el desprestigio que arrastra con sus 3 directores ejecutivos más recientes cargando causas judiciales, no le concede margen para seguir arriesgando su prestigio.
Aquellos que especulan con cambios en el equipo económico, deberán esperar que se termine la negociación con el FMI y la evaluación de los daños colaterales de la devaluación del peso que acaba de ocurrir, que lamentablemente impactará en la inflación. Hay datos suficientes para especular con un desgaste de este equipo, que los obligará a coordinar sus decisiones en forma diferente a lo realizado hasta ahora.
De hecho, la designación de Nicolás Dujovne como coordinador de varios ministerios sólo le dara el respaldo que necesitará para negociar con el FMI. En el futuro, a través de los medios de comunicación 'amigos', el resto del gabinete se irá enterando de las novedades.