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Versión completa
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> "El martes pasado se aplicaron cinco parches que logran contener momentáneamente la corrida y compran (caro) un poco de tiempo:
1. Se subió la tasa de interés de las LEBACs a 40% y 38% para el tramo más corto y “menos” corto; respectivamente.
2. Se emitieron BOTES 2023 y BOTES 2026 para permitir el ingreso de US$ 3.000 MM desde el exterior.
3. Se ofrecieron US$ 5.000 MM a $25 y se vendieron US$ 900 MM de reservas.
4. Se bajaron los requisitos mínimos de liquidez para que los bancos tuvieran más financiamiento para renovar LEBACs.
5. Se sentó a la mesa a todos los actores del mercado para “invitarlos” a renovar LEBACs.
> "Todo este combo de medidas heterodoxas sirvió para bajar $1 el dólar desde $25 a $24 y para dejar de vender reservas; no es poco, pero tampoco alcanza. Sin embargo, al segundo día, el dólar ya recuperó 70 centavos, lo cual pone en evidencia la fragilidad de la situación y deja en claro que, si los problemas de fondo no son atacados, lo más probable es que la corrida vuelva a aparecer."
> "¿Por qué sostenemos que la compra del tiempo es cara? Porque las LEBACs fueron renovadas al 40% (tramo más corto) y 38% (tramo menos corto) lo cual agranda los problemas a 35 días futuro, ya que el próximo vencimiento tiende a ser mayor que el de mayo. Puntualmente, todavía no se puede saber el monto del próximo vencimiento, pero no debería sorprender que el vencimiento de LEBACs de junio '18 fuese aproximadamente un 10% más voluminoso que el vencimiento del martes pasado."
> "Ahora bien, la nueva política fiscal debe ser creíble, porque si no lo es, difícilmente termine cumpliéndose. De acuerdo con nuestra visión, cambios de organigrama y nombres jugarían positivamente en favor de la credibilidad. Es más, como muestran tanto la teoría como la evidencia empírica, la credibilidad debe ser apuntalada con institucionalidad. La institucionalidad potencia la credibilidad y permite mejores resultados. En este sentido, cabe mencionar que sería positivo que el Congreso diera institucionalidad al nuevo programa fiscal.
Por el contrario, un programa fiscal menos exigente con metas de déficit fiscal primario de -2% (2018) y -1% (2019) no reduce las necesidades financieras de Argentinalo suficiente como para mejorar la capacidad de repago y estabilizar la economía.
Concretamente, con un stand-by del FMI por US$ 30.000 MM y metas de -2% (2018) y -1% (2019), Argentina necesitaría conseguir financiamiento por otros US$ 25.900 MM adicionales, lo cual es poco probable conseguir tanto del mercado como de organismos internacionales. Por el contrario, este escenario necesitaría más devaluación y más inflación para “cerrar”, lo cual es fuente de inestabilidad macro, de demanda de dinero y cambiaria “per se”."