Los resultados de la econometría de Macri siguen siendo demasiado frágiles. Cuando el análisis se profundiza en el capítulo 'Economía para la gente', resulta que el crecimiento por habitante es negativo desde hace 5 años, y esto no ha cambiado aún.
Y considerando solamente el crecimiento del PBI -para conseguir un número más optimista-, se verifica que el crecimiento del 2% al 3% del PBI se integra básicamente de crecimiento financiero, obra pública y servicios públicos, transporte, comunicación y energía - básicamente por aumento del gas y la electricidad en más de 1.200% con una meta de alcanzar el 1.500% de aumento.
Estos precios, que atraen a los inversionistas, chocan con los bolsillos de la población, a causa de 2 conceptos importantes:
> la edulcorada gradualidad, que consiguió aval internacional, no condice con semejantes aumentos en 2 años,
> ni tampoco coincide con el concepto de "razonabilidad" emitido por la Corte Suprema (¿qué ocurriría si el Tribunal considerase razonable utilizar un porcentual similar para el ajuste de los juicios iniciados por jubilados?).
Por ese motivo definir como "razonable" estos aumentos de las tarifas públicas puede desencadenar doctrinas muy riesgosas, que también pueden aplicarse a los impuestos, tal como definir como "razonable" pagar los impuestos más altos del mundo, o como "razonable" liderar el precio de los combustibles a escala global.
Ha quedado demostrado en estos años que las inversiones llegan sólo cuando la rentabilidad es lo suficiente elevada que justifique su ingreso a un país tan pendular como volátil. Por ese motivo los capitales que arriban son los financieros, a los que remuneramos con tasas de interés que casi duplican las que pagan los países vecinos. Y por ese motivo pagamos tarifas de energía tan elevadas que son equivalentes a las que pagan los países que carecen de hidrocarburos y hasta de hidroelectricidad.
Y el Gobierno parece no entender que la suma de sobrecostos tiene una relación directa con la pérdida de poder adquisitivo en la población que surge de pagar en tiempo y forma las facturas de agua, gas y electricidad, gravadas con superimpuestos + la tasa de interés que se paga implicita en los alimentos cuando se utiliza la tarjeta de crédito en los supermercados (superan el 60% anual).
Hablando de "razonabilidad", tampoco parecerían ser muy "razonables" los ingresos de los integrantes del Ejecutivo nacional y los Ejecutivos provinciales, de los legisladores que consiguen su sobresueldo con pasajes nacionales e internacionales, y de los magistrados, cuando a la vez se limita a 15% el aumento de los salarios en la mayoría de los gremios.
Y con esta inflación, que deteriora aún más el poder adquisitivo, es poco "razonable" que el gobierno asigne más recursos a la Provincia de Bs. As. para obras de infraestructuras que puedan quitarle sufragios futuros al justicialismo, sin considerar el drenaje de votos de la clase media afectada por los 'graduales' ajustes tarifarios.
¿Hace falta recordar que la clase media sigue siendo el gran reservorio de votos del PRO aún cuando hoy día Jaime Durán Barba le insista al Presidente que con la asignación de recursos se pueden ganar los votos de los más humildes, total un voto es un voto?
Tal vez, de seguir en esta dirección, será fácil ganar la próxima elección con apenas mantener dividido al justicialismo, para lo cual puede resultar útil designar Defensor del Pueblo a dirigentes justicialistas que colaboraron con la cláusula de limitar los aumentos a los jubilados -parecería irónico identificarlos como opositores-. Pero no es menos cierto que una porción del electorado ex Cambiemos empieza a buscar otros horizontes.
En cualquier caso, el gobierno interpreta que los meses críticos dejarán de serlo pasado el 1er. trimestre cuando muchos economistas privados afirma que los momentos mas críticos para los ciudadanos/consumidores/usuarios y contribuyentes serán a mediados de año, cuando el invierno haga sentir en la población el costo de la suma de los servicios públicos, comprobando que los aumentos recibidos no alcanzaron a compensar la inflación acumulada.
Para entonces tendremos un panorama más definido acerca de lo posible en cuanto a las variables económicas internacionales y las limitaciones para obtener un mayor financiamiento que mantenga un dólar ajustándose por debajo de la inflación, a los efectos de evitar un 'sinceramiento' antes de las elecciones.