“Muero con mi Patria”
Hay muchos puntos de vista diferentes que analizan las motivaciones del enfrentamiento bélico entre Paraguay vs. Brasil, Uruguay y la Argentina.
Resulta trágico el retroceso que significó para la región el conflicto. La Argentina, Brasil y Uruguay sirviron a los intereses del Reino Unido.
Eran tiempos de unitarios y federales, y blancos y colorados: los países aún no habían definido sus rumbos y el poder era disputado por distintos bandos, pero había un país que se destacaba por sobre el resto: Paraguay.
El país de los guaraníes era rico, ordenado y próspero, se bastaba a sí mismo y no necesitaba de Inglaterra, la gran potencia global que exportaba a la región todas sus manufacturas. Paraguay era el principal productor de yerba y tabaco, abasteciendo a toda la región y su madera en Europa cotizaba a buen precio.
Paraguay contaba con el ejército más equipado de Sudamérica. Pero también con la manufactura industrial más interesante: altos hornos donde conseguía acero, y la fundición de Ibicuy fabricaba cañones y armas largas.
En Paraguay funcionaba el primer ferrocarril de Latinoamérica, un telégrafo y una poderosa flota mercante. También tenía la mejor educación popular y el menor índice de analfabetismo.
Por si faltaba algo, Paraguay era el único país de América del Sur que no tenía deuda pública exterior.
El interés británico llegó apalancado en la Guerra de Secesión estadounidense, que enfrentó al Norte y al Sur entre 1861 y 1865. Los confederados (sur) eran los principales productores de algodón, abasteciendo al Reino Unido, que precisaba de la materia prima para su industria textil.
Iniciada la guerra, el presidente Abraham Lincoln impuso un bloqueo al sur esclavista, y la Corona británica comprendió que debía abastecerse en Paraguay: el control de ese país sudamericano fue una prioridad.
Francisco Solano López, 2do. Presidente de la República del Paraguay, llegó al poder en septiembre de 1862, tras la muerte de su padre, Carlos Antonio López, quien había mandado durante 22 años.
Antes, López (hijo) fue nombrado jefe del Ejército paraguayo en 1845, y se enfrentó 2 veces contra las fuerzas de José María Paz en la provincia de Corrientes.
A finales de 1852, López (hijo) se convirtió en ministro plenipotenciario del Paraguay en Europa y mano derecha de su padre, encargándose de las relaciones con el Reino Unido, Francia, Prusia, España y Piamonte-Cerdeña. De Europa regresó con una amante irlandesa —Eliza Alicia Lynch— y una admiración por la figura de Napoleón III. Cuando su padre lo nombró ministro de Guerra ya había adquirido un carácter algo mesiánico.
El día más triste en la historia de Paraguay
En 1862, el Legislativo paraguayo lo eligió Presidente de la República, y en líneas generales él continuó con las políticas de su padre, que habían provocado crecimiento y modernización:
> extendió las líneas del telégrafo,
> instaló una 2da. fundición de hierro en Caacupé,
> llevó la línea férrea paraguaya hasta Villarrica,
> mejoró los astilleros y las armerías, y
> mandó a importar desde Liverpool maquinaria especializada para hilandería e industria textil.
Obviamente que él estaba pensando en industrializar el algodón.
López apoyaba al Partido Nacional o 'blanco' en Uruguay, aunque la Argentina (que intentaba superar la guerra entre la Confederación y Provincia de Buenos Aires) y Brasil necesitaban imponer al Partido Colorado.
Para Brasil y la Argentina, era un problema Paraguay porque el mariscal Francisco Solano López resultaba un líder regional.
El por entonces Presidente paraguayo había advertido al Imperio de Brasil que actuaría en caso de cualquier agresión que pusiera en peligro el gobierno uruguayo. Los brasileños desoyeron las advertencias del Presidente e invadieron Uruguay en agosto de 1864, obligando al Partido Nacional o 'blanco' a abandonar el gobierno. Los brasileros instalaron a Venancio Flores (Colorado).
Cumpliendo su palabra, Paraguay no tardó en responder: el 12/11/1864, capturó el buque mercante brasileño 'Marqués de Olinda', iniciando el conflicto armado. Además, las tropas de Solano López, invadieron la provincia brasilera de Matto Grosso do Sul, donde se apoderaron de sus ricas minas de diamante; partieron desde allí rumbo a Uruguay para derrocar al nuevo gobierno.
Lo que no consideró Solano López fue que el terreno era más complejo de lo que habían imaginado, y su avance se veía difícil. Entonces él le solicitó al presidente argentino, Bartolomé Mitre, un permiso de pase a través de Corrientes.
Sin duda a Solano López o le faltaba información sobre lo que se tramaba a espaldas suyas o le sobraba soberbia. Era imposible que Mitre le permitiera el paso.
Mitre le negó la entrada: la Argentina consideró que no quería involucrarse en el conflicto, lo que también era correcto, aunque también es cierto que Brasil había sido un enemigo en una contienda en la que la Argentina ganó en el campo de batalla pero perdió Uruguay en la mesa de negociaciones.
Al recibir la negativa de Mitre, el 08/04/1865 el gobierno de Buenos Aires recibió la declaración de guerra del Paraguay, una declaración que Mitre ocultó inicialmente.
Mitre buscó que Paraguay quedara como invasor y así justificar el ingreso a la Triple Alianza. Hasta ese momento, la mayoría de la población se resistía a aceptar la alianza con Brasil y Uruguay contra el Paraguay.
Sin duda que fue un exceso de parte de López declarar la guerra a tres países. El exceso de autoconfianza es irresponsabilidad.
Mitre estimó que la contienda no duraría más de 3 meses, otro desinformado. El conflicto duró 5 años. Cuando Domingo Faustino Sarmiento fue el Presidente, en 1868, aún seguía la guerra, que fue exageradamente sanguinaria y cruel.
Cerro Cora - Mariscal Francisco Solano Lopez
La Triple Alianza buscó la masacre paraguaya: de 1.250.000 habitantes antes de la guerra pasó 200.000 al finalizarla. Las consecuencias económicas fueron ruinosas para todos los implicados, salvo para la oligarquía porteña que amasó grandes negocios abasteciendo al ejército (siempre los empresarios argentinos vivieron del Estado), los dueños de las plantaciones de Brasil y el capital inglés, que prestó dinero a Buenos Aires y Brasil durante todo la guerra.
Paraguay dio pelea, con heroísmo. La tilinguería porteña, liderada por Mitre, el escritor de la historia que no fue, siempre intentó desacreditar a Solano, invocando su supuesto poder autoritario de López que forzó el conflicto. Pamplinas. Y la adhesión de los paraguayos hasta la muerte desmintió a los porteños.
Cuando se acercaba el final, las fuerzas comandadas por López marcharon hacia Cerro-Corá, soldados debilitados y heridos, hambre y adolescentes.
El Restaurador, Juan Manuel de Rosas, decidió ceder a López el sagrado sable de Chacabuco, que el general José de San Martín le había entregado por su defensa de la Confederación contra las agresiones de Inglaterra y Francia.
“Muero con mi Patria”, fueron las últimas palabras de López. Aquel 01/03/1870 murió el Mariscal, y también murió en parte el Paraguay.
A Paraguay, al término de la eliminación física, le llegó el saqueo financiero. En 1870 tuvo que contraer un empréstito con Londres por un millón de libras esterlinas, de los que no vio un centavo, pero pagó cada uno de ellos. Con respecto al ferrocarril nacional y las nacientes industrias, fueron destruidas algunas y otras intervenidas por compañías británicas. La producción agrícola fue puesta bajo control de empresarios brasileños y de sus fuerzas militares, financiadas por éstos y por los inversionistas británicos.
Aún no se sabe quien terminó con la vida del Mariscal, ya que, mientras que la versión oficial apunta a un soldado brasileño, otras versiones aseguran que López fue asesinado por su propio teniente 1ro. Solís Riquelme en un acto de honor y respeto hacia su Presidente, adelantándose a una derrota casi asegurada: sus hombres se negaron a que el Mariscal fuese detenido, humillado y asesinado por el enemigo.