Según la Hacienda española, el contrato que firmó Riquelme dejaba los derechos de imagen y algunas “comisiones extrañas” fuera del alcance de los impuestos españoles y por eso deberá abonar más de medio millón ahora.
“El 28 de agosto de 2003, el jugador y sus agentes firman un contrato de trabajo con el Villarreal Club de Fútbol SAD con una retribución de 11 mensualidades de €40.909 cada una, más primas”. El Barcelona seguía pagando la mayor parte de la ficha del jugador y mantuvo los pagos en Holanda. Eso hizo que superara el 15% y que Hacienda cazara a Riquelme.
Cuando en 2005 el Villarreal compró definitivamente a Riquelme, hubo nuevas comisiones sospechosas. Dos empresas en Holanda cobraron entonces €3,15 millones. De allí mandaron el dinero a cuentas en Suiza titularidad de una empresa de Belice. Hacienda consideró que eso en realidad eran pagos a Riquelme y que los ocultó a Hacienda.
La defensa de Riquelme alegó que no hubo simulación, que Hacienda no ha presentado pruebas suficientes y que todo son suposiciones. Añade que le han sancionado como si fuese un fraude con intención cuando lo más que hay es una discrepancia.
Riquelme, que en junio de este año cumplirá 40 años, llegó a España en el 2002, transferido por Boca al club Barcelona, y en el 2003 pasó al “submarino amarillo”. En el 2007 volvió a préstamo a Boca y al año siguiente regresó al club de Castellón.
Con el Villarreal jugó 143 partidos, señaló 45 goles, ganó las Copas Intertoto de 2003 y 2004 y llegó a semifinales de la Liga de Campeones del 2005-2006 siendo eliminado por el Arsenal de Inglaterra.
Esta noticia resulta ser un golpe duro para Román quién adelantó hace un par de semanas sus intenciones de ser candidato a presidente de Boca. En medio de rumores sobre una futura candidatura en el club de la Ribera, el ex ‘10’ boquense adelantó en declaraciones periodísticas que “espero que, si alguna vez tengo la suerte de estar en ese lugar, me den ocho años (como a Daniel Angelici) para trabajar con tranquilidad” y agregó que “soy bostero, soy hincha. Sufro cuando no gana y soy feliz cuando pierde. Amo al club, conozco muchísimo al club y si en algún momento tengo esa responsabilidad intentaré hacerlo bien”.
En un Urgente24 hemos dicho que el próximo año será un 2019 con muchos desafíos para Mauricio Macri. No sólo porque peleará nuevamente por el sillón de Rivadavia sino también porque Daniel Angelici termina su segundo mandato en el ‘Xeneize’, por lo que no podrá volver a postularse.
Según versiones periodísticas, El ‘Tano’ ya consiguió un posible sucesor: Christian Gribaudo (45), un joven secretario general del club que además trabaja para la gobernación de María Eugenia Vidal como titular del Instituto de Previsión Social.
Eso se verá, pero el máximo ídolo del club de la Ribera ya disparó, y con munición pesada que “llevamos muchos años sin ganar la Copa (Libertadores). La verdad es que nunca pensé que iba a pasar tanto tiempo. El presidente (Daniel Angelici) intenta hacer las cosas bien desde hace siete años, me parece. Tengo que pensar en ser presidente. Si tengo que tomar la responsabilidad espero que el hincha me dé también 7 años y ganar muchos títulos”.
Otro personaje que podría dar la pelea a favor de la Rosada sería Royco Ferrari, vicepresidente que acompañó a Angelici en las últimas elecciones, que cuenta con gran peso en las Peñas del Interior.
Siempre es una ficha a jugar pero no resulta muy familiar al hincha de Boca, aunque tiene peso propio en la AFA. Su nombre es Juan Carlos Crespi.
Ocurre que ninguno de ellos cuenta con vuelo propio como para asegurarle a Mauricio Macri el camino para volver en 2023 de una manera más fácil y directa.
Es por eso que el mandatario ya baraja sus cartas: La figura de Andrés Ibarra, actual Ministro de Modernización, apareció en el mapa político de Boca desde los rumores. Hombre cercano a Macri, Ibarra fue Gerente General del club entre 2004 y 2007. Su apellido sigue con peso puertas adentro de Boca pero de aquí a dos años el rumbo del club y del país tienen mucho por recorrer. Con una salvedad: a diferencia de lo que ocurre en la camiseta del club, el color amarillo predomina en términos políticos en los pasillos de Boca, advierte Clarín.
Es que Riquelme hizo mover todos los tableros antes del Superclásico del pasado domingo 21/01, que Boca perdió por uno a cero. Una vez pateado el hormiguero comenzaron los llamados telefónicos entre periodistas y dirigentes de Boca, AFA y Casa Rosada.
Angelici tendrá que seguir yendo al psicólogo pero no para cuando deje de estar en el centro la escena mediática del club sino para lograr un serio análisis de los desafíos que se presentarán.