Para darles un abreboca, entre los pros están la apuesta del talentoso director Rian Jhonson, una trepidante segunda parte, la fortaleza final de Luke Skywalker (Mark Hamill), la enérgica maldad de la villana Kylo Ren (Adam Driver) y un regalo extraordinario para Leia Organa interpretada por la fallecida Carrie Fisher, son algunas de las notas agradables de este nuevo capitulo de Star Wars.
Mientras que una aletargada primera parte, el remarcado uso de la banda sonora, la falta de fascinación por los personajes míticos y un humor que no consigue funcionar como debería, son las notas amargas de la película que no permite superar la entrega anterior, El despertar de la Fuerza.
En la primera parte se advierte una sencilla sucesión de escenas, dejando atrás la sinfonía con verdadera progresión emocional de J. J. Abrams, pero en las que la habitual banda sonora de John Williams parece que subraya en exceso y la sensación imponente de que los personajes que vemos interactuando sean los míticos de Star Wars brilla por su ausencia.
La actuación desangelada de Daisy Ridley, Mark Hamill y Carrie Fisher, es superada en la segunda mitad de la película, donde se recupera de este letargo, no hasta el nivel de El despertar de la Fuerza, pero sí para que no se le pueda atribuir una oportunidad perdida.
En definitiva, lo que en la primera mitad parecía que no iba a emocionarnos mucho se convierte en un digno y contundente episodio de la saga durante la segunda, con las aventuras de Finn (John Boyega) y la incorporada Rose Tico (Kelly Marie Tran), a los que se une DJ (Benicio Del Toro), un personaje que cuadraría en las historias que suele contar Johnson; con las poderosas demostraciones de Rey y la enérgica villanía de Kylo Ren (Adam Driver) o el Líder Supremo Snoke (Andy Serkis), la mayor intervención del General Hux (Domhnall Gleeson) o las escenas que comparten el intrépido Poe Dameron (Oscar Isaac) y la nueva vicealmirante Amilyn Holdo (Laura Dern).
El papel de la capitán Phasma (Gwendoline Christie) es casi testimonial, aunque no le privan de una buena escena inquietante; como los de Chewbacca (Peter Mayhew), C-3PO (Anthony Daniels), R2-D2 (Jimmy Vee), Maz Kanata (Lupita Nyong’o), quienes únicamente aparecen para poner su granito de arena el desarrollo de la trama y en un humor que no consigue funcionar como debería.
en cuanto a los esfectos especiales, es excelente la visualización. un producto de una notable magia técnica de Pinewood Studios durante las dos horas y media que dura el rodaje.
Si El despertar de la Fuerza hundía su fuerza en la nostalgia del mito, Los últimos Jedi termina siendo una especie de destilado de este que nos deja con ganas de más, de que el Episodio IX se estrenara cuanto antes.
Star Wars: Los últimos Jedi - Trailer español