Pero las críticas no sólo se concentraron en la política electoral.
El gobernador también alertó sobre potenciales ajustes económicos en el horizonte post electoral. "Si hay ajustes ahora, en tiempos preelectorales, lo que se vendrá después de los comicios serán medidas restrictivas fuertes", advirtió.
El ministro de Gobierno de Santa Fe, Pablo Farías, también se subió al tren de críticas que le dejaron en la puerta de Balcarce 50. "Todos sabemos que los recursos son limitados, que hay que tener mucho cuidado en cómo se invierten pero no vemos que se esté tratando a todas las provincias de la misma manera. Tampoco pretendemos un desembolso de $25.000 millones de un día para el otro, como se hizo con la provincia de Buenos Aires en concepto de obras menores, que aquí está congelado desde hace años", afirmó Farías.
La estrategia de ligar a los candidatos de Cambiemos con Buenos Aires, porque están asentados allí o responden a intereses porteños, es uno de los aristas que explotará el Frente Progresista en su campaña rumbo a octubre.
En la cuna de la bandera y del socialismo tampoco se quisieron perder la oportunidad de fustigar al PRO y compañia.
Gustavo Leone, mano derecha junto a Pablo Javkin, de la intendenta Mónica Fein, afirmó que "los fondos que invierte el gobierno nacional en la ciudad son exiguos, casi todos contratos que vienen de la gestión anterior, pero los proyectos anunciados no fueron materializados".
Leone se sumó a los dichos de Farías y también pidió que la Nación "mire a Rosario con la misma equidad con la que lo hacen con otras ciudades del conurbano bonaerense u otras del interior del país".
El socialismo impiadoso cargó sus tintas y balas retóricas contra el oficialismo nacional. Polarizar en Rosario, en Santa Fe, Reconquista o Venado Tuerto contra los que se pintan la cara de amarillo será la estrategia de campaña que llevarán a cabo Luis Contigiani o María Eugenia Schmuck... Eso recién se sabrá el 13/08.