Pienso que al país hay que sanarlo y quizás sea necesario ensayar alguna cirugía porque para una sociedad, 70 u 80 años de enfermedad o quizás más, es mucho tiempo. Es el fracaso de por lo menos 4 generaciones, es el fracaso de todos. No hay quien pueda tirar la primera piedra.
Pasa que carecemos de dirigencias. Tenemos jefes o jefas… que ejercen el mando, pero carecen de toda autoridad, nuestra enfermedad es esa, no hemos sabido formar clases dirigentes.
Es cierto también lo que dice Caparros: no nos hacemos cargo de nada, por eso somos irresponsables. No tenemos capacidad de meditación y por tanto de previsión. En vez de hacer un futuro nos empecinamos en modificar el pasado, hacemos culto de la añoranza y de ese modo sepultamos la esperanza que es sepultar el futuro.
Estamos divididos por una grieta caricaturesca, la grieta del “anti”. Hasta el PRO, que significa estar a favor de algo, su objetivo electoral es estar contra “Ella” y el objetivo de “ellos” es estar contra “Macri y el PRO".
Esa es nuestra neurosis social, porque siendo “anti” demostramos nuestra inestabilidad y nuestra incapacidad para discutir. Los anti no discuten porque no sabe dialogar, hablan idiomas diferentes. Los anti confrontan, son agonales.
Nos faltan ideas, debates –los que se han llamado como tales han sido simples sátiras o farsas de debates-, nos falta cultura.
El modo de sanar a una sociedad es aportando ideas, restaurando valores, creencias.
Quizás Caparros debió decir debemos restaurar y recuperar a la Argentina, que no es ni más ni menos que sanarla.
El gobierno tiene intenciones, pero no tiene élites.
Es otra expresión y drama a la vez de este proceso de decadencia, queremos salir pero no sabemos cómo, no tenemos buenos baquianos.