"Emmanuel Macron fue Ministro de Economía, el ministro estrella de François Hollande. Un técnico brillante, joven y de muy buena imagen. Él tuvo muchos recursos para hacer su campaña y una gran determinación, que lo llevaron a destacarse en un contexto donde nadie era novedad", explica el consultor, sobre la capacidad que tuvo el nuevo presidente de Francia para convertirse en una alternativa electoral.
Costa Bonino señala la diferencia esencial entre las campañas electorales argentinas y francesas. La dimensión de las argentinas es enormemente más grande y costosa. Además, el peso de la emoción es también muchísimo más grande en las campañas argentinas. "En Francia las campañas pueden pasar casi desapercibidas. No se ven en la TV, no hay gigantografías, no hay afiches de calle. Todo en un formato racional y frío", agrega.
El hecho de haber vivido tantos años en Argentina y haber comenzado su formación profesional en el país, le aportaron una mirada distinta sobre la política. “Haber estudiado en Argentina me dio un manejo muy profundo de las realidades políticas, diversas lecturas, capacidad de indagar en las diferentes capas de las lógicas políticas, mucho más allá de lo aparente. Hay gente formada en grandes y famosas universidades del mundo, que muestran una cierta inocencia con respecto de la vida política en general. Se muestran demasiado confiados en lo aparente”, cuenta Costa Bonino. "En ciencias sociales los profesionales argentinos tienen mucha fama y reconocimiento", cierra el consultor.
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