China -aliada en la región de Corea del Norte, aunque ante esta reciente crisis ha tenido una posición de cierta ambigüedad- inauguró oficialmente su segundo portaaviones. China se opone abiertamente al despliegue del escudo Thaad, explica el diario El País de Uruguay, porque lo considera un factor de inestabilidad regional y una amenaza para sus propias capacidades balísticas.
"La instalación del Thaad distorsionará el equilibrio regional y provocará mayores tensiones en la península (coreana)", manifestó un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Geng Shuang. "No ayuda de ninguna manera a la desnuclearización de la península coreana ni a la paz y estabilidad regional. También mina seriamente los intereses estratégicos de China en materia de seguridad", enfatizó.
La Fundación para la Paz en la Era Nuclear criticó el lanzamiento del misil por parte de USA en un momento de tensión con el régimen de Kim Jong-un. “En materia de pruebas de misiles, Estados Unidos opera bajo una doble moral: considera que todas sus pruebas son justificadas y útiles, mientras plantea las pruebas de Corea del Norte como amenazantes y desestabilizadores. Lo que nos hace falta es diplomacia, no provocaciones militares. Las amenazas, ya sean por medio de tweets o lanzamientos de misiles capaces de portar ojivas nucleares, solo aumenta el peligro para todos”, comunicó a través de Los Angeles Times, David Krieger, presidente de la fundación.
Andrei Lankov de la revista Foreign Policy plantea que Occidente debe dejar de pintar al dictador norcoreano como un delirante, y empezar a comprender que sus acciones están movidas por una lógica: mantenerse en el poder. "Hoy, Kim Jong-un tiene el control, y tiene la misma tarea a largo plazo que su padre y abuelo: asegurar la supervivencia del régimen bajo su control y el de su eventual sucesor familiar", escribió Lankov.
Una de las grandes amenazas para ese objetivo es un ataque foráneo. "Kim Jong-un ve su programa nuclear como puramente defensivo", explica. Si bien le gustaría conquistar Corea del Sur, esto está completamente fuera de su alcance. Él sabe que cualquier ataque norcoreano contra Corea del Sur o USA, que no responda a provocaciones, terminará probablemente en su muerte y "no es suicida".
De todos modos, presume que ninguna gran potencia se arriesgaría a atacar un estado nuclear y es por eso que está determinado a persistir en su programa nuclear. No hay, plantea Lankov, mayor garantía de su seguridad que las armas nucleares, por eso nada le hará cambiar su postura. Esto es un desastre para la región, pero una elección perfectamente lógica para el régimen norcoreano.
Otra de las grandes amenazas para Jong-un es un golpe de estado; su técnica de prevención de ese escenario es el terror. Así, generales prominentes han desaparecido, y altos comandantes de su Gobierno han sido ejectuados. El reciente asesinato del medio hermano de Kim Jong-un, es consistente con este esquema.