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Brasil letal
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Táctica y estrategia
Óscar Tabárez planteó el partido que se esperaba metiendo mucha pierna en la zona media de Brasil conformada por Paulinho, Casemiro y Renato Augusto en el dibujo de 4-3-3 del rival (o 4-1-4-1 cuando asume una postura más defensiva).
Sin Luis Suárez y Fernando Muslera –suspendidos– la celeste arrancó con un 4-4-2 con Diego Rolan de punta junto al Matador pero con una clara función táctica del jugador de Bordeaux de retroceder a espaldas de Cavani cuando Brasil pasaba de defensa a ataque mediante transiciones muy rápidas.
La misión inicial de Rolan fue entorpecer el armado de Casemiro, el volante central de Brasil que inicia los ataques desde el eje medio con pases cortos y seguros.
Poco pudo hacer Uruguay para sostener su ventaja porque iban 18 minutos cuando Neymar inició otra ofensiva por izquierda y limpió el panorama con pase al medio para la subida de Paulinho.
El volante de Guangzhou Evergrande dio el paso al frente con un poderoso remate de media distancia que se incrustó en el ángulo superior izquierdo del arco de Martín Silva. Llegaron tarde a impedir su adelantamiento Egidio Arévalo Ríos y el Cebolla Rodríguez. Poco pudo hacer Diego Godín para bloquearlo.
Paulinho, como en los minutos finales del duelo de semifinales de la Copa Confederaciones 2013, se volvió verdugo de Uruguay.
Tabárez modificó rápidamente la estructura pasando a jugar 4-1-4-1 con Rolan bajando a la banda derecha y Carlos Sánchez acomplándose al medio junto a Arévalo Ríos y Vecino. El Cebolla permaneció en la izquierda y Cavani quedó solo en la delantera.
Así y todo, Brasil se adueñó de la pelota al límite de intentar 283 pases contra apenas 68 de Uruguay en los primeros 45'. De esos 68 intentos de pase, la celeste falló 20. El reparto de la posesión de la pelota fue muy desigual: 70% a 30% a favor de la visita.
Neymar encaró y siguió generando riesgo. Coates lo tuvo que bajar al borde del área y tras un tiro libre que dio en la barrera estuvo cerca el segundo en una jugada donde Godín quedó habilitando a un pueblo.
En el tramo final, Maximiliano Pereira –amonestado por dura entrada a Neymar– le dio oxígeno a Uruguay con su salida por derecha y así el local pudo alejar el peligro para cerrar el primer tiempo empatado a uno.
En el complemento, Brasil siguió con la misma tónica. Silva salvó un tiro libre de Neymar y una media vuelta de Roberto Firmino pero en el rebote del remate del centrodelantero apareció otra vez Paulinho para poner el 2-1.
La carta de cambio para salir del sometimiento que ejerció Brasil fue Cristhian Stuani.
Y reaccionó Uruguay. Generó dos tiros libres al borde del área, uno muy bien atajado por Alisson a Cavani. Un córner donde Stuani quedó solo y no le pudo dar la mejor dirección.
Pero en cada contra, latía el tercer gol de Brasil. Por Neymar. Y llegó en una corrida donde Coates no lo pudo frenar y donde el 10 definió como si fuera un poeta. Y lo es, solo que en vez de andar escribiendo versos va pateando una pelota. A su ritmo, Brasil terminó goleando 4 a 1.