La revista Elle hizo una encuesta entre sus lectores. Un 26% de las mujeres y un 33% de los hombres contaron que fueron víctimas del ghosting pero que también lo hicieron.
Quienes eligen recurrir al ghosting evitan tener que hablar y poner las cosas en claro. No tienen que dar explicaciones sobre por qué no quieren seguir manteniendo una relación.
El Huffington Post publicó el artículo en 2014 'Ghosting: El problema de las relaciones del siglo XXI del que todo el mundo habla, pero nadie sabe cómo enfrentarlo'. En el mismo se habla sobra las ventajas que traen las nuevas tecnologías a la hora de querer terminar una relación ya que permiten bloquear, borrar o ignorar a la otra persona.
La sexóloga Logan Levkoff explicó en esta nota: “Es bueno ser capaz de decirle a alguien: ‘Oye, me encantó conocerte, pero no creo que esto vaya a crecer más románticamente’”.
En el sitio Gurl.com de adolescentes, Caitlin Corsetti recomendó: “Bajo ninguna circunstancia bombardees a un ‘ghost’. Si no está respondiendo los mensajes ni las llamadas, no sigas escribiendo ni llamando, porque eso lo empujará más lejos todavía. En cambio, toma distancia por tu cuenta. Si aparecen de nuevo, podrás preguntarle directamente qué pasa y por qué parecía estar tan distante”.
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La profesora de socialogía Sherry Turkler del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) manifestó en una entrevista con el Huffington Post que "el ghosting es algo casi único del mundo online".
Y agregó: "Con las nuevas tecnologías nos hemos acostumbrado a deshacernos de la gente simplemente no respondiendo. Y eso empieza con los adolescentes, que crecen con la idea de que es posible que le envíen a alguien un mensaje de texto y que no reciban nada por respuesta".
Otro término que describe la situación actual que viven las parejas es el 'benching'. En esta práctica, no se le deja de hablar a la otra persona para no descartarlo pero tampoco se avanza en la relación.
'Zombing' es otra expresión que sigue la misma línea de las 2 anteriores. Describe a aquellos que aparecen muy de vez en cuando. Un like en Facebook o Instagram o un mensaje por Whatsapp son signos de que la persona aparece cuando tiene ganas.
El problema es que todas estas prácticas tienen consecuencias en quien lo padece.
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La psicóloga Jennice Vilhauer explicó en un informe publicado en Psychology Today: "Lo más particular de este fenómeno es que las víctimas no tienen idea de cómo reaccionar ante el 'ghosting'. Se genera un escenario de ambigüedad en el que la víctima no sabe si la otra persona sufrió algún accidente, si está enojada o si simplemente está ocupada. Y encima, ese desprecio logra que la víctima empiece a cuestionarse sobre sus propios comportamientos sin indicio alguno de haber hecho algo mal".
Por otro lado, el que practica el ghosting siente frustación y culpa por la forma en que se manejó con su pareja ya que no se animó a enfrentar la situación. Tampoco conoce la forma en que reaccionó la otra persona ante la desaparición.
"Lo único que demuestra el 'ghosting' es que la otra persona no tuvo el coraje para afrontar la ambivalencia de los sentimientos de los dos integrantes de la relación. Sin decir nada, la frase que envían es: 'no tengo lo que se necesita para mantener una relación madura contigo'", afirmó Vilhauer.